Sunday, January 29, 2006

Una historia cursi (nota: en la versión original hay cursiva para introducir otras voces, pero aki en el blog no sé, lo siento, es un lio)

1.


Mi corazón, como la Galia, está dividido en tres partes.
La primera son tierras (jardines, cementerios, aranceles), la segunda son personas (pestañas, ligueros, brazos), la tercera son ideas (luz, muerte, lejanía): habitantes que ejercen el más mártir monopolio en mi órgano guerrero, víctimas de su propio fervor o entusiasmo.
Algunas personas sólo pueden pensar con la perspectiva del tiempo. A mi me pasa, y a mi amiga Cristina también, con el tiempo puedo al fin enumerar y figurar y entender algo de lo que está perdido en lo que no vuelve ni varía…
Todas las canciones que existen le cantan con nostalgia y notas mustias –sabiendo de la prisa y de la caducidad- al ayer, a la distancia, a la muerte, es todo lo mismo, a la existencia, a los tacones, electrónica espontánea o tango argentino, la vida no ahorca sus hábitos nunca. Estaba escuchando una de esas de nostalgia y débil, de Ella Fitzgerald, y me di cuenta de que no era feliz pero era feliz, estaba a punto de ver de nuevo a alguien que me marcó, pero acababa de despedirme sin besos ni promesas ni recopilatorios ni nada de alguien que me marcó quizás más por su leyenda. James Dean, Elvis Presley, Marilyn Monroe, miserables y preciosos. Su desventura ceba el mito, mis desventuras compartidas avivan, irremediablemente, cierta añoranza, hipocondría y desconfianza puntual. Zumo de naranja, pavo y patata para dar las gracias, zumo de naranja, This is the last time y Ella Fitzgerald, agradable, triste.
Y qué le voy a hacer si tres países, tres o tres mil lugares – con sus conjuntos de colores, vegetaciones extrañas, acentos y fronteras de flor o economía: un verdadero contínuum para mí que vivo en todos- me colonizan y me nacionalizan y me buscan por sus calles.
Son tres fronteras: Estados Unidos, estados hermanados para que la multiplicidad sea una alegoría de largas avenidas; España, un domicilio medio rojo medio azul, lleno de playas, lleno de aldeas, lleno de la Pascua devota y un rosario eterno de memorias y ángeles sangrientos y vírgenes María agricultoras; y el Mundo, amasijo de Austria, Italia, Sudáfrica, Grecia, Croacia, República Dominicana de mis amores y apartados, distantes, lejanos afectos.
Son muchos los defectos. Más o menos, casi siempre, acaso evitable: violencia, mujer-botín-de-guerra, racismo, discrepancia, oportunidades negras, armas y prostitutas vestidas de objeto; pero qué me dicen de sus océanos, placitas, qué me dicen de la gente y sus risas y sus tonterías, de los campanarios, de las cabras, de los niños…
Son también muchos los humanos especiales: Renato, Renato, Renato, Luna…Y las desventuras, infinitas: a veces pienso que detrás de las sonrisas y los orgasmos algo malo ha de venir.

El mal, lo malo, lo deslucido forma parte de la tragedia del firmamento, aunque esto no haya de servir para proclamar resignación. Y mi mundo, bastante parecido al del resto, disfruta de su locura, se envalentona en su violencia alrededor y se queja, es decir, lo bonito y lo feo conviven en mi barrio, y es estupendo, estoy entusiasmada con esta bipolaridad…




2.

La palabra amor tiene raíces latinas y está compuesta por el a (sin) y mor (contracción de mortem, muerte). El amor es pues un estado en el que la muerte no existe; un espacio que no entiende de biología pesimista. Sin embargo, veremos que esta profecía etimológica no se cumple en mí, como no se han cumplido el resto de los augurios ventajosos.

Mi corazón, como el Mundo, está hecho de partículas y marga; pelos, pus, caricias adornan sus vísceras; piedras, sangre seca, tallos lechosos engalanan sus vísceras. Algunos místicos –esos que yo no puedo entender íntimamente, pues tengo la esfera espiritual machacada creo que innatamente, qué suerte o qué condición tan inhumana- piensan que mi corazón, como el resto de su especie –que es cruel, han de saberlo- está acoplado, conectado de algún modo genial, divino, al resto de su especie cruel, y a las tierras, y a las caras, y a todo lo que vive, muere o nunca vivió o siempre estuvo muerto esperando un rayo de resurrección o del Sol.

Pero es que no sé qué pensar: hace tiempo, cuando yo gozaba de esta ambigua inocencia de la edad de doce años, creía sentir en mí, física, literal, realmente, el dolor de la desgracia, el dolor en mi propia piel lejana del real dolor. Lloraba horas en el baño de mis padres creyéndome que tenía cáncer. Veía la televisión de colonialismo y lloraba horas en el baño porque yo era la refugiada más pobre: era una paranoia, un auto convencimiento, una experiencia medio religiosa medio edad del pavo, rebelde, salva-patrias, y con el tiempo he llegado a creer que esta alucinación o fantasía, este creer sentir, este querer sentir, este consuelo, tiene mucho que ver con la fe religiosa y con la fe de lo increíble, improbable, raro, muy raro, como Dios Padre Omnipotente, algo quimérico y no sé si decir ingenioso. Sin embargo, así es la vida: unos creen, otros no, unos son típicos, otros no, yo mientras me pregunto dónde habita el límite de lo psicológico y lo tangible. También me pregunto qué hacen, la siesta, dónde van, a la universidad, mis amores, lejanos afectos…

Durante tiempo me martiricé ¿por qué no creo? ¿por qué no creo? Y, ahora que he conocido el 1% de la vida y del goce y lo inútil de la culpabilidad que nos asigna muy etéreamente esta cultura que anonada instintos (viva Nietsche), siento que siento en todo caso y que las etiquetas, y que las creencias, y que los dogmas me repelen y esto es algo recíproco por suerte. Porque cuando algo no es recíproco se convierte en algo desdeñable o peligroso o muy peligroso.


3.


Todo fue bien, muy bien (helados, alcohol, hamburguesas, salsa) hasta que ella se enamoró de mí y yo de ella no, sino de Renato.
Renato era un dios casi humano, bastante omnipotente (un acércate y yo ya era agua; un te quiero simple y neutral y la luz ya me evaporaba las lágrimas de tocino o saliva), era ciertamente omnipresente en mi mente humana: un quinto de ternura, un quinto de sexo, un quinto de individuo, un quinto de obsesión y un quinto de intensidad, pura y dura, casi obscena. La unidad de mí misma, la unidad de su unidad y mi unidad, la unidad de su unidad, mi unidad y la de ella.
Ella (Luna Henríquez) también tenía una mente humana (la de él, nunca la desciframos, puesto que Renato era una pirámide de glande delicioso e interior secreto y muy peligroso…) y esto era lo primero que vimos que teníamos en común. Ella, además, el apetito sexual lo tenía característicamente desarrollado, aunque esto no significaba ninguna carencia para su lado tierno, obsesivo, temporal, enredado.

Yo era fan de ambos, y no se daban cuenta: rivalizaban por mí como si fuera un caracol de oro. Yo era el Sócrates que elegía la cicuta y ellos esos dos atenienses fanáticos que aún creían en mí… Yo era Dionisos, ellos los sátiros que violan ánimas y vulvas en el bosque.
Pero los tres éramos iguales. Cuando yo recibía anónimos en mi cuarto de la residencia del tipo “cantas muy bien” o “te echo de menos porque nunca te he tenido, a ver si sucede hoy” sabía que ellos sentían por mí lo mismo, y por eso rivalizaban, porque en esta vida la lucha es una constante y la comedia y el drama van unidos de la mano como tristes siamesas del color del azafrán asiático, la comedia y el drama van unidos como manos en una ciudad en guerra.

Luna era una inmigrante que vivía en Lawrence, Boston, Massachussets, América Europea, desde los seis años, con lo cuál escribía el castellano como una niña de seis años y el inglés lo dominaba como una inmigrante que vivía en Estados Unidos con alegría y un poco de resentimiento hacia el universo en general.
Llegué a mi escuela-residencia y nadie me hizo caso: me fui a mi cuarto y estuve sin salir horas que fueron minutos, pues al miedo lo mismo le da hacerme el tiempo algo ligero que hacerme el tiempo un laberinto intocable de esperas y soledades.

Al fin salí de mi cueva sin calefacción y conocí a una francesa anoréxica que ya había visto en el aeropuerto y nos fuimos las dos a hacer turismo por la Ciudad de los Parques Públicos. Así, de aquí para allá, compartiendo habitación con una turca superdotada y estúpida y dos tailandesas estúpidas, gasté tres fríos días hasta que comenzaron las clases.
Todos éramos nuevos. La mayoría, a parte de sacar una carrera, quería emborracharse cada noche y ligar en los lavabos y hacerse carreras en las medias o ensuciar los calzoncillos de lujurias poco más que adolescentes: yo no era menos y así estuve dos semanas, divirtiéndome pero sin convencerme, entre baldosas, lagos, los brazos de un venezolano, los brazos de un turco (enemigo de la turca que vivía conmigo), lecciones y compras en los malls, donde una podía conseguir ropa de marca a mitad de precio y jabones de kiwi.

Entonces un miércoles (los miércoles había entrada gratis al Museo de Arte Moderno) mi pseudo-amigo colombiano Camilo me dijo me dijeron que el Museo de Arte Moderno está chévere, ¿te vienes? Y yo, pues bueno, vale, vale. Me presentó a su nueva amiga Luna. Hola, encantada, dije yo mientras íntimamente opinaba que era seguro la típica snob guapita y qué carajo hacía esa morena guapita con Camilo, un treintañero, normalmente, asqueroso. Me preguntó mi nombre y dije Eva, puso una sonrisa astuta que parecía ensayada en un teatro de esos gratis y me dijo que tuviera cuidado, que mientras viviera en esta escuela-residencia el pecado me perseguiría como un ardiente radical. ¿De dónde eres? y yo le dije que de España. Y tú, ¿qué haces en esta escuela-residencia si hablas perfecto el inglés, Luna Henríquez? Realmente era una buena pregunta, tenía verdadera curiosidad. Me susurró soy de Santo Domingo pero vivo aquí, trabajo en la secretaría, ¿no te has dado cuenta? Le dije que no, y entonces me di cuenta de que, aunque vestía impecable, las suelas de sus zapatos estaban rotas.

Este fue el primer y descuidado contacto con Luna Henríquez. Lo cierto es que, de tan hermosa que era, me olvidé de ella, y cuando pasaba por delante de la secretaría para entrar en mi aula o en la cafetería no me fijaba en sus ojos cruel y lascivamente clavados en mis ojos medio dormidos. Más tarde me lo confesó todo (cuando se acercaba el final). Y yo, si acepté su propuesta de “ir a dar un paseo por Harvard las dos solas y torear unas tiendas muy chic” no fue por aburrimiento sino por educación y por supuesto no podía sospechar que Luna Henríquez y yo jugaríamos a pinchar con las uñas largas nuestras válvulas tricúspides, hinchando de nuevo gozo el corazón y la vida.



4.


Una vez conocí (reinaba la noche, y por esto la extravagancia del sujeto) a un hombre que, en vez de beber Vodka o Martini como hace todo joven bien entrenado en el arte de triunfar discotecamente, bebía perfume -engullía primero agua y luego gotitas, mínimas, sutiles y casi insignificantes y patéticas de perfume, en especial Chanel Número Cinco. Era muy divertido besarle y comerle la lengua, porque su sabor era el de cuando te tragas sin querer, o queriendo, cada uno a lo suyo, la espuma que resbala del flequillo enjabonado. Eso sí, lo peor era su fragancia natural e íntima, puesto que después de hacer el amor, o hacer el odio, que esto no es un hecho objetivo, yo esperaba a que se le evaporara o escurriera el Chanel Número Cinco, como efectivamente ocurría, y entonces descubría asqueada que el olor de su piel no era tan agradable como su colonia, desodorante y refresco, y mucho peor que oler mal, no olía a nada. Y eso de practicar el sexo con un puñado de voz, carne y huesos, todo bien atadito, que huele a vacío, es muy muy frustrante, le hace pensar a una que quizás el acto haya sido tan vano que no produce ni lágrimas ni sudor ni nada ni fluidos. Este hombre se llamaba Renato Testa da Lima, y cómo iba a saber yo que, con el tiempo, se convertiría en un algo importante y que perdería, una y otra vez, la virginidad con él durante los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre hasta que se segregó de nosotros miel y manteca: mi cuerpo relleno de su cuerpo, la besamel, la mostaza, las lagrimillas bajas en calorías y cantidad.

Esta es la forma poética de expresarlo. La poesía permite desvariar y hacer metáforas que le hacen al lector creer que todo era bello en esa historia ajena. Sin embargo, hay que leer entre líneas: si digo que el pobre no tenía olor a nada, al principio, las primeras veces, probablemente quiero decir que su mente era tan insípida que su boca pocas cosas memorables o tiernas vomitaba; si digo que estando con él lloré todos los días, quiero decir probablemente que algo fallaba en nuestro ya intocable y problemático amor.

¿Qué fallaba? Cosa? Uno, él no hablaba. Dos, yo no escuchaba. Tres, nos odiábamos incondicionalmente. Cierto temor y orgullo interno nos desgastaba. Fuimos cobardes y viscerales como ratas en inundaciones subtropicales.
Él sabía de muchas cosas, pero no quería conversar conmigo. Yo quería un hombre que fuera diseñador gráfico en Milán, un artista, o un músico, su hermano Andreas era diseñador gráfico en Milán, desgraciadamente Renato era Renato mi prometido y Andreas era simplemente Andreas.
Él quería además una mujer que se callara y que asintiera y que fuera adivina para leer sus pensamientos, que fuera geisha y bailarina y guarra y que detestara los niños, que amara los boxers hembra, de color negro. Desgraciadamente yo no fui a la Escuela de Magia para la Comprensión de Ermitaños (EMCE), y mis hipótesis no solían servirle. Además, Carolina me pareció un nombre hortera para una perra boxer negra.

Pero a pesar de todo, nos queríamos brutalmente desde que nos vimos hasta que no nos vimos porque el avión volaba más rápido que el amor; a pesar de todo, la obra de arte es una imitación bastante barata de un mundo sujeto a convenciones (teoría aristotélica de la Mimesis, teoría de la luna reflejo de su fuerza, teoría de Renato de que a veces somos no mucho más que lo que conseguimos proyectar, es decir, no existo si no me imaginas o comprendes); a pesar de todo, él era el kuros de mi ideal, él no era un kuros perfecto, él era una persona con la cuál podía mirarme a los ojos sin sentir vergüenza, es decir, era un kuros transparente fabricado a base de mis propios vicios y virtudes… La misma persona al fin y al cabo, Renato y Eva al final fundiéndose en el cabo de ese viaje, al fin y al cabo, dos almas mellizas y dos cuerpos opuestos, dos estatuas en un entablamento, diecisiete centímetros de hondo y de largo en un mismo espacio casi líquido (algo imposible para los que no creen que dos personas, juntas, puedan ser una o ninguna).

Está comprobado que el equilibrio es imposible cuando hablamos de amor o dictadura. Es todavía todo más caótico si introducimos un elemento de conflicto. El azar hace que este elemento de conflicto se introduzca por sí mismo, incluso puede suceder que el elemento supuestamente de conflicto sea de conflicto sólo al cabo de un tiempo: pastilla efervescente, bomba de cronómetro, eyaculación lenta, nuestros días están llenos de cosas que desafían el tiempo, desafío perdido pues nos matará seguro. Cáncer, pena, qué más da. Nos matarán seguro los Minutos, kamikazes de Dios según los estribillos de Ricardo Arjona, un mejicano de la Newbury Street.


5.


El número tres es un dígito sagrado desde la Antigüedad. Tres es símbolo de sobriedad, medida justa, proporción. Tres es el número de los dioses y tres lados y tres personas tienen los triángulos casi amorosos.

Estaba hablando con Luna, ella en la secretaría, yo en la barra, eran las doce de la noche y sonó el timbre de la residencia; como Luna trabajaba en la secretaría, se levantó y pulsó el botón que abría la puerta automáticamente. Entró un espectro y todas las mejicanas se quedaron maravilladas mira ese guey qué lindo es. El espectro que llevaba dos maletas rojas avanzó el pasillo, me giré y lo vi avanzar el pasillo como un Elvis drogado, reventado, y le dije a Luna qué bueno que está y Luna me dijo ese es italiano o español, va a ser mío (Luna Henríquez tenía un amante que se llamaba Stéfano y se consideraba por este motivo experta en italianos).

Se levantó de su silla, iba con falda esa noche, Wellcome to EF Internacional, I’ll show you your room, I’ll give you your identification card, tell me your name, please... and the speciality you are going to course. Me fui a la cama y Lunita subió las escaleras con él, amable y cumpliendo con su trabajo hospitalario (ay Dios si yo hubiera sido recibida así, lástima que llegara en horario de día y ella durmiera hasta la noche). Al día siguiente me encontré a Luna en la cafetería y me dijo que se había encontrado al tal Renato (que era de Florencia) en la cafetería, que resultó ser un maleducado y creído y que no la había dejado ayudarle con las maletas. Ella le dijo “estoy aprendiendo italiano, podemos conversar en italiano, te sentirás como en casa” y él contestó “no sé inglés y necesito aprender inglés así que háblame en inglés”.

Estas fueron las primeras y banales desavenencias entre la que era mi mejor amiga y el que iba a ser mi mejor amante: un desastre morboso, un desastre, un desastre…

Según Henry Louis-Mencken, un cínico es una persona que, cuando ve flores, busca un ataúd alrededor. Según una canción pop de los noventa, un cínico es una persona que ríe entre lágrimas. Es cierto. Renato hacía como que no sabía, decía las crueldades con una sonrisa horrible, hipaba y lloriqueaba con tal desgana y tal teatralidad que parecía que disfrutara de mi recogimiento claramente impotente... Por eso hay que saber llegar a los cínicos, hace falta buscar el cinismo en uno mismo para tratar de comprender. Burlarse de la desdicha, recrearse en lo ambiguo y abrupto, ser morboso, ser un desgraciado, y no tener fe es imprescindible, ser sádico es recomendable.

6.



Francamente, sólo me apetecía dormir, y no me hice la dormida para provocarle, sino porque tenía sueño y quería forzarme a soñar.
Fue en ese intervalo de milagro entre la vigilia y el sueño cuando noté maravillosamente presente el fervor de su cuerpo y su olor: anís, sudor, azúcar calcinada, ventana abierta de estío, ducha cerrada. Si a este perfume le sumamos las descargas eléctricas de su cabello negro diabólicamente apenas engominado y las gotas de mi fluyo durmiéndose en nosotros unidos, habrá que decir que el ambiente era el de una noche de sexo.

Pero, como digo, yo pretendía dormir, y no porque estuviera agotada como he insinuado, sino porque tenía miedo físico a ser incluida en él, a ser fanáticamente penetrada, a que mis aventuras en Francia con Adriano no hubieran quebrado mi himen, a que mis lágrimas se resbalaran por los gemidos y el rostro del hombre que yo comenzaba a rondar… Vergüenza me da ahora haber tenido tanta vergüenza…

Ahora, en la distancia del tiempo, de los acontecimientos y de nuestras emociones, no entiendo cómo no pude follármelo: él me prometía ir piano piano, me prometía no atajar, me prometía cenarme entera y no dejar un centímetro libre de mí de su lengua y vibración.
Pero yo desconfiaba, sólo porque era viejo y hermoso, sólo porque su acento me enloquecía, sólo porque el día anterior, llorando como un niño arrepentido, me había dicho que me amaba, aún no existiendo razón o idoneidad en ello.

Entonces ocurrió lo imprevisible, y quiero decirles que, aún hoy, recordándolo, tiemblo como una flor tenue.
Renato, imagino que desesperado por darme un placer que yo rechazaba por pudor e inexperiencia, me abrió las piernas, me dijo unas palabras que guarda celosamente mi subconsciente y me suplicó, me suplicó, me suplicó que abriera yo las piernas por mi propia voluntad. (En aquel instante yo entendí que esas semanas que habíamos gastado juntos, paseando entre los rascacielos, besándonos en los trenes y restaurantes, buscándonos por las mañanas, compartiendo ropa y banalidades, habían desembocado en un amor incontenible: él me amaba, dispuesto a llorar, lo que para él era la muerte, y yo sólo podía quererle levemente. Pero ahora -de nuevo el ahora, el lejano y pesaroso ahora de lo irremediable- sé que le amé con todo mi ser, pero no pude dárselo, pues estaba asustada de mi intensidad y de todo lo relativo al par esperpéntico, fashion y desamparado que formábamos Renato y yo, perdidos en un Boston cruel y pardo. )

No pude abrir mis piernas, pensé: soy horrible. Pensé: no le quiero. Pensé: no estoy mojada. Pensé: tardaré mucho en correrme y me odiará. Pensé: ¿por qué me adora? Pensé: este tío esta chalado.
Y no pude abrir las piernas.

Renato no se rindió y me cinceló caricias inadmisibles (el famoso punto G existe). Finalmente, me separó a la fuerza esas piernas nevadas y, probablemente, sin depilar, y a continuación, con ganas y talento, me besó. Tuvo a penas veinte o treinta o sesenta segundos para besarme y (dios mío) morderme, entonces grité: ¡nou! ¡estop! Lo veía ahí escondido, cavando y rastreando, y me reía, y me iba deshaciendo, y me ponía a retemblar como un flan fundiéndose en los labios secos y rosas de un tío bueno, mi tío bueno particular, Renato Testa da Lima, verdugo, víctima y amor mío.

Por fin me dejó en paz, abatido, sin haber conseguido nada. Cómo quieres que te quiera en veinte segundos, me dijo Renato, enfadado y desconcertado, por qué no me dejas de una vez hacer lo que quiero hacer, me dijo, extrañado de que yo no quisiera disfrutar gratis.
Sin embargo yo, en mi mente, rugía de alegría, porque durante nada, veinte segundos, una eternidad, había gozado, en contra de mi estúpida voluntad, de esa boca que era más mía que suya, de esa boca perfecta, alineada e italianamente grave y melódica.

Esa boca me explicaba con ternura y devoción you are crazy, but ti voglio bene.
Por supuesto no se atrevía muy habitualmente a decirme I love you pues, según él, yo le miraba como si fuera un terrorista si osaba hablarme de amor.
Lo cierto es que yo creía que me tomaba el pelo y me divertía con sus típicas comedias: oh, por qué me tienes rrrrabia, pequeña, por qué me odias. Todo esto mientras nos besábamos.



7.


Esa noche fue memorable. Aunque es probable que esa noche la perciba yo como gloriosa porque seguramente habré recopilado todos mis recuerdos y los habré reunido en esa noche, esa noche memorable. De haber echo fotos, las tendría en mi mesita de noche. Colección privada de iconografía erótica –o pornografía según para qué ojos-. Muestrario privado de filtros y trucos. Compilación íntima de posturas y cubanas y mordiscos.
Pero dudo mucho que se pueda hacer fotos de sentimientos, sollozos y demás detalles escabrosos de un amor, por aquel entonces, en construcción, y actualmente, disipado por kilómetros, minutos y otros rostros de otras personas ajenas a esa noche memorable.


Me dormí en la postura del feto ñoño y cansado, Renato se acopló a mi ovillo (muchas veces, cuando me sabía fingiendo que dormía, me susurraba teatralmente ¿quieres que hagamos un amor, pequeñita? Y recuerdo... aquel día tempestuoso internados en la sala de lectura. Me pasó una nota, después de haber discutido sobre alguna trivialidad: do you want to make oral sex with me? Y se sonreía espantosamente irresistible, cínico y travieso...), me moví incómoda, Renato abandonó sus manos en algún rincón redondeado de mi cuerpo, por ejemplo, el pecho, plantó también su mandíbula y su aliento en mi cuello, mis bucles habiendo sido ya debidamente apartados de la erizada y salivada nuca.
Me desperté definitivamente y quise, por fin, hacer la primera (y última).

Se tumbó mirando el cielo de la litera, me coloqué encima como si fuera a montar un caballo, Renato se calentó rápido, o quizás nunca dejó de estar caliente, yo me esmeré en cada movimiento.

El aire estaba enrarecido: aún no se habían secado los gemidos de hace un rato. Me pareció por un momento que mi florentino era un demonio demasiado sexy, y me besaba con tal arte que cada labio común nuestro era como una historia diferente.
Me dijo ¿estás segura? Y contesté, casi carcajeándome, nunca antes lo he hecho, Renato. Enséñame. Y me dijo, ya te iré diciendo.
Entonces, se abandonó, se alargó, se encogió, y volvió a su tamaño natural e ideal: estoy segura de que cualquier pintor lo habría contratado como modelo, porque estaba bellísimo así, expectante, dormido, desmantelado, conmovido, ausente y envuelto en la oscuridad del cielo de la litera que él ya no podía ver, porque tenía los ojos entornados.

Lo siguiente fue tal y como lo había previsto: me había informado minuciosamente, aterrada ante la típica turbación de quedarme en blanco y vaciar nuestra habitación de placer.
Lo agarré y me lo comí apresuradamente, como temiendo que explotara, y lo más divertido fue la misión de equilibrar lengua, labios, mano y corazón, dividido como siempre en tres trozos desordenados: ganas, contemplación y fervor rozando el miedo de qué pasa si nos enamoramos de verdad, de verdad, ya sabes cómo…

Me pareció que la ciudad se había apagado de repente y únicamente podía escuchar nuestra especie de alianza. Renato muerto, yo viva, Renato, por una puta vez, quieto, y yo, en contra de mi costumbre, movida.
Me susurró para y paré, me preguntó ¿estás segura de que es la primera vez que lo haces? yo le contesté sí, cómo no voy a estar segura, y él me dijo no me mientas, no puede ser la primera vez que lo haces, yo me reí en mi interior y se me escapó un poco de risa al exterior y le dije, Renato, te lo prometo. No tuvo más remedio que creerme, porque en mi Renato, te lo prometo, iba incluido un Renato, no sabes cuánto te estoy queriendo, y creo que es por eso que el pobre no tuvo más remedio que creerme.



8.

Un dicho italiano, precisamente, recita: los besos son como las cerezas, uno lleva a otro. En nuestro caso, en un principio, eso no iba a poder ser. Francamente, sólo me apetecía dormir, y no me hice la dormida para provocarle, sino porque tenía sueño y quería forzarme a soñar...

Renato estaba desnudo y debió pensar que lo justo sería que yo también me desnudara. Así que así, en un principio, íbamos a dormir, desnudos pero velados por esa fina sábana como de hotel y por nuestras piernas (las suyas, entonces me di cuenta, también a medio depilar).
Era delicioso dormitar con esa tensión de haber comenzado y no haber terminado, de haber confesado algunas cosas en ciertos momentos de límite, de saberle disgustado, perturbado, exasperado, agotado y, tal vez a su pesar, enamorado de alguien como yo, tan diminuta.

Adán era Renato, le roí la yugular y sabía a manzana, me di cuenta de que estábamos vestidos con pétalos secos, brincando en un edén blanco...

Me despertó un abrazo violento ventoseándome la cintura y noté que quería que fuera suya. Me elevó, nos colocamos en esa postura de Hollywood (esa en la que Ken posee a Barbie en la mesa de la cocina y ésta chilla Oh Kenny I’m so hot that I’m coming, I’m coming, I like it when you shake it like a gigoló, I’m your biiiiiiiiiittttcccchhhhhhhh) y supe que no podía resistirme porque sentía mis brazos flojos y mi pelvis ávida de baile y mi cabeza vagando en una dimensión anónima. En esos intervalos de milagro entre el sueño y la vigilia mi corazón era una máquina que chirriaba a punto de morir.

Como no, nos besamos, a duras penas, despreocupadamente, ahora el olor a cerrado era aún más intenso. Renato, mientras yo dormía, se había puesto una camiseta blanca sin mangas. Había intuido que podría rasparme su torso mal rasurado.
Me senté en la almohada, me golpeé el cráneo con el cielo de la litera, todo se volvió negro, todo menos la luz de su mirada goteando directamente sobre toda yo. Mientras tanto abrí las piernas, por fin, sin que él me lo sugiriera.

Magia: no sólo la ciudad y las vistas de nuestro ventanal desaparecieron, sino que todo el mundo, para mi, fue eliminado por su sonrisa de divo. Todo oscuro. Absoluto, munífico. Todo nocturno. Todo convergía en él y en lo que yo sabía que iba a hacer conmigo. Todas las partes de mi cuerpo tiritaban de pánico y, al tiempo, querían recibir el ritmo.

Descubrí, acariciándole, dos cosas: una, que su piel era suave, dócil y como núbil y dos, que se había colocado los slips negros, pijos y ajustados, sin yo darme cuenta. Mientras yo dormía. Él hacía cosas mientras yo dormía.



9.


Renato, que como ya he comentado era mi amigo, mi enemigo y mi esposo ilegal, haciendo uso de su piel suave y juvenil, de su labia lasciva, desarraigada y romántica y del poder de su cuerpo moldeado, me cogió casi literalmente y yo no sé qué pasó, qué ocurrió, cómo floté o cómo me fui o si me quedé allí.
Me estampó contra la pared, me abrazó y me volteó, me volvió a tocar, tentar, tantear y estuvimos así luchando un tiempo que fue un paraíso de gimnasia.
Me estampó contra la pared de tal modo que no pude evitar… gimotear.

Abertura, matriz, vulva, ombligo, codos que se incrustan. Y la pared amortiguando con su fuerza mi potencia y convulsión. ¿Por qué de pronto la Tierra detonaba mi conciencia? El ruido era despótico y, a cada segundo, un pequeño silencio se dedicaba a separarnos... juntarnos... separarnos... juntarnos...


Nunca he gritado, ni suspirado tan fuerte como para llamarlo ruido: siempre, haciendo uso de la ya nombrada vergüenza mía, he silenciado mis corazonadas y mis palabras de cariño, como si tuviera miedo a parecer alguien normal y no ese alguien superior, recatado y elegante que pretendía, a veces, en brazos de algún otro mortal masculino.

Pero Renato me clavó a la pared, yo sentada, él inclinado, hicimos un nudo e, intentando desatarnos, hicimos el amor con ropa.

Pero Renato sabía a cerezas, y no pude evitar gritarlo, y fui consciente de que gritaba, me liberaba y decía versos y onomatopeyas que no podía frenar ni imaginar en otro contexto.
Y esos sonidos se me han olvidado, porque sólo existen cuando me convino con Renato, cuando mezclo nuestros cuerpos, porque sólo mi odiado y venerado amor y yo conocemos ese enardecido lenguaje santificado…
Fue en ese intervalo de milagro entre la vigilia y el sueño cuando noté maravillosamente presente el fervor de su cuerpo y su olor y el hechizo que creábamos cuando nos juntábamos.
Mientras dormía yo me hizo algunas cosas que no recuerdo. Porque estoy segura de que Renato me hacía cosas, algo, se metía, me sonsacaba, me usaba y seducía, hipnotizaba, penetraba mientras yo dormía. Soñé que al final nos entendíamos. (Nos odiábamos y amábamos a partes iguales: erramos, éramos un ying y un yang corrompidos por el ímpetu y las ganas de querernos, perdidos en la jungla de avenidas extranjeras, enclaustrados en una residencia donde estudiábamos gramática inglesa, política, economía y técnicas amatorias, curas para el alma de seres como nosotros. Nos odiábamos y amábamos a partes iguales. Cuánto duraría este cielo-infierno. Cuánto le amé, ustedes no lo entienden. No sabrán nunca emborracharse bravamente, como Renato y yo hicimos inconscientes, con cócteles explosivos.)

Y cuando desperté con un abrazo violento que sitiaba mi cintura intenté paralizar mi corazón y abandonarle. Desgraciadamente lo conseguí.



10.


Cuando te salen de los ojos serpientes que se nutren de tus lágrimas para preparar su veneno, quiere decir que probablemente ya no puedes llorar porque crees en lo inevitable.
Esto puede ser un signo de fatalidad y pesimismo y resignación o, por el contrario, un signo insignificante que no altera tus vestidos de colores y tus ganas de vivir o existir, que esto nunca quedó claro… Las tristezas me afectan, pero no tanto como las alegrías. Puedo pasar días y días riéndome como una hiena en una iglesia. Y llorar es un acto sencillo que irrita esa piel alrededor de los ojos que, aun si los lloros se emiten sólo unos minutos, escuece días y días y esas noches en las que nadie duerme.

A veces uno tiene que elegir algo doloroso, y a veces uno tiene que elegir algo placentero. A veces lo doloroso lo elige a uno. En el caso de mi pobre corazón, sucede que él no elegía nada, y era la casualidad o el corazón de los otros, Renato y Luna, esa mujer, los que jugueteaban con los finos hilos o ciclos del destino y los acontecimientos. Sí, era dependiente, de algún modo oscuro, de los órganos vitales de esos dos seres con los que viví y me desviví y me maté esos meses. Cuando volví a casa seguía todo igual o mejor y yo seguía igual aunque un poco mejor y, por suerte o por desgracia, esa dependencia temporal no la he vuelto a sentir jamás, si acaso con los cigarrillos que me lío cuando tengo ganas de pintar un cuadro y no me sale nada porque mi rutina o yo, o las dos, somos tediosas.

Tengo veinte años y desde que tengo conciencia me he sentido violentamente atraída hacia los cuerpos maduros. La imagen mental de mis brazos blancos, lisos, muslos, cintura, reuniéndose con los envejecidos y curtidos a base de horas y quemados miembros de otros seres inevitablemente mayores que yo, siempre me ha apaciguado, inspirado y provocado los placeres más solitarios y naturales…

"Enamoramiento: algunos eruditos o adolescentes lo empiezan a definir como proceso, mas yo directamente lo llamaría, sin reparo, invasión total. Me siento como un agujero de una flauta dulce siendo sofocado y empujado para que florezca la melodía. O acaso como un perro que, a la llegada de un bebé arrugado y hermoso, ve restringido su espacio emocional hasta el punto del ladrido y el bocado.”

Renato me encerraba en un halo de ilusiones, a continuación, me empotraba contra la pared pastel, acto seguido, me abría las piernas con la destreza de un abridor de piernas y, para finalizar, no, no me fornicaba como dirían ustedes: me introducía sin permiso, violento y familiar, un instrumento que se prolongaba hasta el corazón. Mi corazón entonces era abrazado con esta especie de tenaza y se rendía al amor, manufactura de empujones y madrugadas de luna vacía, interrogantemente mística y carnal.

Cuando lo amaba tanto, tanto, tanto, me era imposible besar a otro en mis fantasías. Pero iba a ratos, porque los días que lo amaba un poco menos, podía besar incluso a mujeres… Luna.

En estos pensamientos filosóficos o pubescentes, me enfrascaba esos días en las clases, en la biblioteca, en el metro (qué exacta me sentía, Luna me empujaba a ello) y, a decir verdad, esta emoción de pasión se repitió bajo el influjo mágico de distintos hombres, aunque está claro que cada uno de ellos tuvo el privilegio o el talento de erigir un detalle original que lo desempataba del resto de los hombres que usé. Pero Renato…

En el transcurso de mi vida besé y tanteé y tantas locuras, ay, con gente especial, lejana, morena, incluso polaca; no obstante, la diferencia de edad no era tan genial como en mis fantasías (dos, tres, cinco, un año más que yo a lo sumo) pero la profecía (esa profecía dibujada a fuego lento en mi cutis desde que fui forjada en el sur de España) se cumplió irremediablemente cuando rocé los diecinueve y fui desvirgada, esta vez emocionalmente, por Renato. No podría decir que es único en el universo ya que existe (o existió) un hombre idéntico a él inmortalizado por Tamara de Lempicka en el retrato inacabado de su trágico amante. Como ustedes pueden comprobar acariciando esta pintura, Renato y su clon artístico eran (o parecían) economistas caucásicos sin trabajo y con desmedidos corazones desarraigados, de sex appeal nivel ocho o nueve sobre diez y flemáticas, frías, celestes miradas cosmopolitas. Un completo Rodolfo Valentino pero mucho más depravado y encantador.

Cuando me estaba enamorando de él (quiero decir durante el proceso-hoyo en que iba cayendo irremediablemente en su suave lienzo de tarántula que ya he comenzado a describir), sentía hervir en mi más gelatinoso rincón el temor de ser incomprendida: miedo típico e, indudablemente, justificado. Pero cuando ese temorcillo se evaporó definitivamente fue cuando me dijo que había tratado de traducir del francés al español el tormentoso y siempre delicioso "Lolita". Ah, qué placer, qué alegría descubrir que había leído esas páginas: por demencia que fuese, me dije a mí misma que si este góticamente atractivo economista conocía lo que es la prosa enfermiza y perfecta, la palabra correcta, el sexo enojado y la hermosura de una ninfuela con gafas de sol marca Nabokov, la cosa (nuestra cosa) no podría ir tan mal.
Sin embargo, pensando así me equivocaba, porque Renato me llevaba diez años de ventaja (en camas, en experiencias, en prohibiciones): esta relación, desde el principio, se arrastró con pocas perspectivas de echar el vuelo, de parar el avión que se iba demasiado rápido.

Tengo que decir que cuando me estaba enamorando de él, hervían en mí gelatina amarga y temor a una tragedia rusa… pura, ruda, desconocida por todas mis vecinas y mortal. Y cuando Luna, la bruja secretaria, jugueteó con su tarot aquella noche escarchada de Octubre me recorrieron las ingles y caderas escalofríos de tristeza: las cartas decían que el economista y yo seríamos más o menos felices en algún país estable y verde. Pero en la bola de sus ojos sentí que las cartas, como siempre, mentían.

Supe entonces dos cosas. La primera, que los humanos escriben su futuro. La segunda, que Renato y yo éramos una terrible excepción, porque en alguna pesadilla vi como uno de los dos moría.

Pero yo sigo viva.

11.

Francamente, sólo me apetecía dormir, al día siguiente partía hacia Madrid, tenía ganas de que el mundo, como la Galia, se pudriera y explotara en tres o tres mil partes insalvables. Me sentía triste. Tan triste como un melocotón lleno de polvillo blanco, como un olivo cuyo aceite nadie bebe, como un ciprés alineado y abandonado, esperando la eutanasia, en un cementerio de césped fresco. Había discutido con Renato. Un cuchillo lastimándome la piel, lo sensible que había en mí. Sentía y no sentía, demasiada información. Había tirado por el inodoro del baño común sus regalos (la esmeralda también, y por supuesto sus cartas) y había cortado sus fotos con unas tijeras que encontré en su estuche fosforescente. Se puso furioso, y yo también, le pegué una bofetada, me sentí un bebé y me fui (no volví, ni siquiera me despedí, el avión voló más rápido que ese amor que dejamos ahí, a medio hacer). Un cuchillo hundiéndose en mí y recordándome el olvídate de mí. Había discutido con Renato, Luna me insistía en que hiciéramos una despedida digna, de pronto, hubo una fiesta sorpresa para mí y yo había discutido con Renato, en tres meses habían ocurrido demasiadas prosperidades, ímpetus, vigores, cosas, me iba ya y no sabía si quería reconciliarme con Renato o dormir esa última noche con Luna Henríquez y no quería volver a tener pesadillas nunca más y no paraba de decir gracias, gracias, estaba muy conmovida por la fiesta y por su ausencia.

Fue en ese intervalo de milagro entre la vigilia y el sueño cuando noté maravillosamente presente el fervor de su cuerpo mulato. Luna me raptó, según me dijo, estaba harta de ser sólo una amiga. Ese chico no te merece, y no sé porqué, en este instante, me acordé del sabor de las palomitas, me acordé de esa noche en la que me robó un beso y yo no protesté porque era su admiradora más sumisa, me acordé también de Harvard, del autobús, de la manifestación, las elecciones y las Dixie Chicks con su Landslide de country, me acordé de todo… (Nota de cinismo: Luna Henríquez me lleva a su cuarto -yo sé que en ese cuarto se ha acostado con la mitad de los estudiantes- y me tumba en la cama y me dice vamos a ver Frida Kahlo. A mi me parece bien aunque ya la he visto dos veces. Me parece bien porque todo me da igual con tal de estar con ella, es mi última noche, aún no sé qué siento por ella, Renato me odia, yo aún lo quiero, me siento tan triste como un cuervo negro. En un momento me pongo a llorar y ella, mi musa dominicana, me graba con su cámara de video y estoy segura de que esa maldita cámara de video me engorda tres kilos. Su cuarto es muy bonito, es más grande que el de Renato y que el mío (el cuarto que compartíamos era minúsculo y demasiado blanco) porque ella tiene uno de los cuartos especiales para los trabajadores de la empresa. Todo me parece bien. Me da mucha pena que Frida se muera. Pierde un hijo, y es impresionante cuando baila con esa rubia. Entonces me acuerdo del cumpleaños de Luna, fuimos a una discoteca latina llamada Sofía y Luna bailó con todos menos conmigo.)
Pero todo significa todo, lo bueno y lo malo, el aburrimiento y la intensidad, las mentiras, los celos, todo, Renato y Luna y todo, no olvidé ni una caricia.



12.

Cuando Luna y Cristina me llevaron en coche al aeropuerto yo estaba serena y me estaba acordando de la noche anterior (esa noche en la que, después de ver una película sobre una pintora y su relación de amor-odio con un muralista un poco como Renato, había dormido con Luna) y una nostalgia inconsistente, molesta, me agarrotaba la garganta.

Cuando llegué a Madrid y me cobraron tres euros por un zumo de naranja rompí a llorar, porque mi corazón, como el Mundo, al menos yo lo sentía así en esos instantes grises, se hacía de personas y un poco de yeso o agujeros negros y todo estaba lejos y perdido y demasiado lejos.

El sideral tan grande es a veces oscuro, como cierto vello, a veces blanco, como cierta agua, como cierto cuarto, a veces está vivo y tiembla cuando siente que alguien se siente solo.
El primer paso del discípulo ha de ser reconocer la propia ignorancia, la inmensidad, lo inabarcable, irreducible, navegable a duras penas.
La reconozco, la reconozco, ya ni me duele. La ignorancia suele ser dolorosa, punzante, para aquellos que intuyen, haciendo un uso bello de la poca gracia y lógica que pueda salvarse de esa inopia, esos vacíos interminables, esas vivencias irrecuperables, esos números, misterios matemáticos, ignorancia, ignorancia.
Pero qué si esa ignorancia es terca y tanta que no admite su carencia. Qué si la ignorancia es algo placentero. Qué si es algo preferible.

Ya estoy en Madrid, cuánto ha pasado, cinco meses, mi vida es la de antes o igual un poco mejor porque yo soy un poco mejor o eso parece.
Luna ha desaparecido, me dio una carta para que la leyera en el avión, y me dijo que me quería como a nadie había querido; a los dos meses recibí unas fotos preciosas de su boda con el maldito Stéfano en Siena. Al otro lado del mar de nueve horas, Renato ha conseguido un trabajo, dice que es un business man, pero yo sé que sólo es un economista que una vez una pintora de esas que triunfaban en su época, Tamara creo, la de collares largos de perlas y ojos en blanco y desdeñosos, inventó en su paleta de plástico.... Renato y yo hablamos de vez en cuando, no lo olvido, no me olvida, las peleas son algo reprochable pero no nos ponemos de acuerdo porque la enfermedad de la cobardía no se cura tan fácilmente y no viene y no voy y no nos decidimos a casarnos porque el matrimonio es una mierda y es todo tan complejo y no podríamos convivir, aunque lo quiero tanto... Qué le voy a hacer si ese hombre sigue y sigue y no se marcha nunca, aunque sea en la distancia. Es un business man, qué esperabas.

Aún así, Madrid es una ciudad agradable en Febrero porque en el mercado los gitanos me venden bragas y a mi todo lo esperpéntico me recuerda a Renato aunque Renato nunca haya pisado Madrid.

13.

Andreas Testa da Lima me llama y yo no sé quién es ¿quién eres? Me dice que es el hermano de Renato, me dice que Renato ha muerto, me dice que de cáncer, por supuesto, leucemia. Mi sangre, su sangre, una fruta abierta. Venas, arterias, capilares, respiración de células diminutas, con diminutos corazones y suaves átomos de tumor.

(Releo la última carta de Renato, yo le mandé una canción en castellano, me llamó ¿qué significa la canción? Y yo le contesté que no lo sabía. Y él me preguntó ¿tienes edad para hacer el amor conmigo? Y yo le contesté que sí, que sí. Entonces a la semana fue cuando recibí el telegrama, chiquitito, chiquitito, tu lo sai que io ti amerò pero sempre? Y lo llamé ¿y tú lo sabes, que yo también te querré? Me dijo que si no fuera porque iba a morir de cáncer querría que viviéramos juntos, yo me reí, por supuesto, una broma o mentira o frivolidad más de mi estúpido italiano, y Renato me dijo, como siempre, ¿por qué me tienes rrrrabia, pequeña? Luego pensé que seguramente se estaría riendo a carcajadas. Piccolino…)

Andreas Testa da Lima me llama otra vez, se había cortado, ahora sí que lo he reconocido, odio el mundo, odio la muerte, odio mi cuerpo porque es insuficiente, una llamada por la otra línea y es Luna Henríquez, que si me viene bien ir a Siena en Octubre, que si me gustaría visitarla en Octubre, más o menos, ya me avisa, dice que quiere que sea la tercera persona que conozca a su hija Carolina.

Monday, January 02, 2006

All I want for Christmas is ... you!



and you and you and youuuuuuuuuuuu

Chatos, el PHOTOSHOP hace MILAGROS


No comment . . .

Match Point (Impresionante)





jajaja AtEnCiÓn a la carita de Pauet ...

Aqui ya empezaba Pau a...
los 4 fantásticos ( Y Christian durmiendo... !!) Jaja

Fin de año

esto era antes de la borrachera (en casa de Annita)

Friday, December 09, 2005


Beni en Hollywood!!! (dos años antes estabamos por ahi juntos, sólo que no en Arnold Gobernator sino en Nicole Kidman ;)

maybe you were right, maybe i was lonely...

cumpleaños felices


bueno, aqui estamos en el tony romas celebrando 1. el cumple de bea 2. el cumple de pau 3. el fin de exámenes, etc.
que bonito!!

Wednesday, November 23, 2005

que romantico!!


Hola! Acabamos de llegar del cumple de Bea... Ha estado genial!!! Anais, Dani, Mariola, Anna y Maria darán detalles... especialmente acerca del regalito de su tío (ahí hay mucho que comentar, sobretodo por lo de la dimensión del muñeco hinchable) Hoy estoy muy romanticona!!! No sé porq será ...........................................................................................
os dejo la foto q os dije de la monjita jijiji

NY


Y bueno... ya han vuelto!! bienvenidos abus y mamá, esperamos ansiosamente vuestras fotos (jajaja ya se q os interesa mucho...)

sarita


recuerdos de sarita desde francia (ya se me ha olvidao otra vez el nombre de la ciudad!! mecachis)

LOREAL




loreal, porq yo lo valgo (sí, es la misma chica en las tres fotos)

una foto del baul de los recuerdos



(es que antes me he equivocado, y no he puesto la foto en cuestión jajaja...)

DANI!!!!!!!!!!! CUIDADÍN CON ESA MANO!!! Q NO SE VUELVA A REPETIR!!!

una foto del baul de los recuerdos

Friday, November 11, 2005

desire



admítelo! no te avergüences! todos tenemos fantasías...

halloween en casa de beita


jajajajajajaj qué locuraaaaaaaaaaaaaa (atención atención)

Thursday, October 27, 2005

algunas fotos cachondas, tontas, cursis o amorfas

ay dani.... que carita de mareao (cumple de blanca)
cualquiera no come pizza si la venden estas chicas!! bueno pizza y lo que quieras!
antes de que esta foto robada sea publicada por mis enemigos, prefiero publicarla yo. en serio, me obligaron, no idea mia, soy inocente hasta que se demuestre lo contrario! just jokin..
consiste en hacerle una foto al techo que es un espejo
como les gusta a algunas hacer el guarro eh? (hay otras mas formales, como yo y como blanca)
a que no sabeis adonde llevan esas escaleras? al baño ! (cumple de mariola)
un robado jajaja
y luego dicen que no fuman sabes?

joven morenazo de la albufera se ofrece para enseñar anatomia (para contactar con el, pidan el movil a la k ha hecho esta web, su chula )
ju! setas de la risa. debe ser eso
ay ay ay que apretujaditos y que calentitos mmm





en la panda goofy... hay de todo

Wednesday, October 26, 2005

lo siento... no he podido resistirme

No he podido resistirme a poner estas fotos.



uh que grande....



contentilla....... xddd


ay lo que hace el vino de los chinos...

+

at quincy market with ozzy

sandwich with junya and dayana
first meeting... at Prudential with Luchita (haciendo el tonto, y q blancos!)
Malibu, Adrien, Emre and I (lol)
otra tiernecita. con luca...

que fea.... jajaja pero la foto es taaaaaaaaan tierna

papi chulo! un remember boston

in roxy disco.... with stefano

jeni, cris, berti and ozan!!!!!! to salem cris, berti and sunny in front of the bus station
o meu ricardihno!
with catia... we were a litttttttttle bit drunk....................................
bus para duck tour
turkish girl with a difficult name, Emre, I, Erdem


Emre, Ricardiño, Cris, Jeni, Ozzy ... Thinking of you, one year after

Tuesday, October 25, 2005

espejito, espejito...

este Julio en casa de los welicos

Me llaman Ricitos de Oro, en realidad, me llamo yo Ricitos de Oro, pero todo ese oro que relumbra en mi cabello es pura química. Es decir, me tinto el pelo como una vulgar brunetita reprimida. Me agrada mi cara, mis amantes han dicho de mí que ostento una belleza arcaica, cuya gloria se aloja primordialmente en mi boca amatoria, tan erótica y grumosa, y en mis ojos enfermos. También me gusta mi cuerpecito, no te creas, bueno, cuerpezote, ¿existe esta palabra, cuerpezote? No sé. Me parece bello y dramático: es claro, y desnuda soy claramente un primor. La imagen más conmovedora de mi misma es o yo llorando con el rimel corrido o yo justo después de hacer al amor, las mejillas infijamente carmesíes, móviles, casi irritadas con los caldos, las piernas infinitamente largas, albas, los pechos perfectamente simples. Si concreto digo que uso la talla noventa y cinco, no está mal, y en mi vulva, ¿vulva, aún se usa esta palabra?, caben como mucho quince centímetros.

culpable

...............................
Mira que la mente humana es retorcida:
a veces quiero, mientras te abrazo tiernamente,
estrangularte; otras, sólo quiero ganarte
y robarte y colonizar un trocito dulce de tu corazón,
es decir, amarte a medias.
Lo que es la crueldad improvisada,
hay que ver lo que es la mente onírica y sagrada:
Fíjate que mientras nos besábamos,
Es seguro que tú lo sentiste,
Yo no disfrutaba el beso,
Tú debes de haberte dado cuenta, la saliva
Sabía a simple saliva.
Miraba como una perra a tu mejor amigo,
Aunque hay que decir que él me correspondía,
Si bien más cándido.
Mira que soy retorcida, soy de pronto animal bárbaro:
Quise pegarme un tiro después de matarte,
Pero ya no quedaban: gasté todo en decorar
De negro y rojo el pecho de tu amigo,
Quién le mandó ser tan sexy.

¡¡hace ya un año!!



HAPY HALLOWEEN!

Berti, Gaetano, Sabrina y dos monstruos

extrañas distancias




Cuando el tiempo haya cometido el terrible fratricidio de matar sin pena alguna diez años, veinte, dos, qué importa, algún día, viajaré a Sudáfrica con Luca Testa da Lima.
Es extraño estar aquí, sentada en cueros, mordiéndome las uñas, despedazando un melocotón amorfo, y leer, leer fascinada, con la sensación de irrealidad que caracteriza todo lo inaccesible, esa carta postal que me envía desde un área apasionadamente lejana ese hombre que pateó y depiló y acarició mi corazón: estoy aquí, Luca, allí, qué curiosa es la física; sólo su telegrama cínicamente lírico me alarga su cuerpo, ese saquito en el que yo dormía y me estiraba todos los domingos, hace apenas un segundo, un año...
Hace ya doce meses que nos conocimos. Nueve que no le robo la cadera. Estas paredes rebozadas de óleos e imágenes del ayer me obligan, tan cuadradas, a pensar en los minutos y en los lugares: dentro de unos días, miles posiblemente, me reuniré y podré escribir todos los poemas que siempre ambicioné, simplemente mezclando nuestros ojos.
Y vosotros, amigos del universo, ¿qué hacéis mientras yo os pienso? Sois parte de mí, esto ya es inevitable. El infinito guarda en sus galaxias nuestros momentos inmortales, y cuando por las noches se enluta la existencia, el sideral se proyecta, se maquina, existe en mi ser vulnerable: se mueren los milenios, los rostros trascienden, el disco de las vivencias suena ruidosamente. Pero, más allá de esta ventana, el pueblo, la fosforescencia, el alquitrán, el conjunto de mi vista es silencioso.
Valencia, Cabo Verde. Todo esto es misterioso y morboso. La vida es hermosa.



Fue hermoso mientras te estuve buscando:
nunca te quitabas toda la ropa,
me prometías pimienta y más y más secretos.
Pero, ay Carmen, una vez te conmoviste,
una vez te quedaste quieta y supe tu nombre más cierto,
Alimaña, ya no te quise.
Trataste de morder mi libertad troceándola, picándola,
porque, ay Carmen pobre infeliz, no aceptabas la tuya.
Reías cuando me perdía, llorabas cuando algo ganaba,
mentirosa, decías que era por tu personalidad melancólica.
No sé si fue la guerra o lo que vino después,
o esas tirrias y venganzas que tú envasabas compulsiva,
quizás fueron esos sueños que se te derramaron en la cara,
en cualquier caso, ¿cómo pudiste?
Fue hermoso rodearte mientras fuiste redonda y respetable,
luego fuiste un monstruo insípido
que aún no entiende que el amor es algo incorrompible.

CANCIONES PARA EL TIEMPO Y LA DISTANCIA: una noche de concierto MISTER IVAN FERREIRO y carlos y amaro


Veo duelos de ladrillo, mosaicos que retratan estrellas en el cielo a punto de derramarse en mi boca seca, y veo manos de arcilla rugosa como la lengua extraña de un felino.
También siento esa harina de maquillaje, abrigos de abismo, guitarra de agujeros negros, un piercing y mucho papel de fumar para hacer una infusión que le de energía al día que se gasta disimuladamente, carcomiendo sombras y nebulosidades.
Escucho una canción sobre el tango de la vida con la muerte y su obviedad, de la vida contra la muerte y su cercanía y misterio atrayente: bolero, bolero mío, corrompido hasta ser un rock, estirado hasta ser jazz flamenco, moldeado, torturado, perfeccionado a base de poesía, abstracción y pianos blancos…
El delirio de una noche de concierto: sus ojos desgallitándose y mirando sin pasión a la masa que corea y se transporta; sus brazos, potentes, feroces y dulces, haciéndome gritar que ojalá me rodearan, allí encima de esa batería de escarcha; su cuerpo balanceándose en un escenario llenito de actores, asesinos, políticos, cerdos, en definitiva, personas que hacen música, como yo, que canto ahora, borracha y chirriando, canciones inventadas hace ya algún tiempo.
El delirio de una noche de concierto. Estos son mis pensamientos en una noche en la que mi alma está caliente, chorreando hilos dorados de luz y sexo; una noche en la que mi alma se reparte y vuela lejos a otros países; una noche en la que mi alma por fin hace las paces con mi cuerpo, y lo besa, y lo seduce hasta hacerlo palpitar por primera vez en tres siglos de mutis o afonía.

declaración de odio

un poema de una divorciada


Qué culpa tengo yo si eres lo que los revolucionarios critican,


Te quiero porque no me he decidido a buscar algo que no me convenga,
porque eres desagradablemente perfecto
para fotografiarte y tenderte en la pared de unos suegros ávidos de estabilidad
para su nena,
porque evitas hablar de tu padre que está muerto, como si no lo necesitaras,
tú siempre tan sucinto, no te explayas, te amo porque eres el hombre que más odia
profundizar, sorprenderme y ser pesado.
Te quiero porque resulta que no sé qué filosofía se me ajusta,
¿el amor llega, no existe, se busca como la comida, se acumula,
quién sabe, no es absoluto ni definitivo, por eso no ha de examinarse,
es la patología de los vivos? Te callas
esas cosas que aborreces de mis formas, de mis curvas, insultos,
obligatoriamente te quiero porque siempre me dices el mismo piropo: preciosa,
estás preciosa esta noche, como todas, mi vida.
Te quiero porque no me lees la mente,
porque no me compras libros de poemas, porque me mientes,
porque no entiendes, porque te escapas de mis lágrimas cuando llueve en invierno,
porque no me arrastras, porque no tienes fuerza ni iniciativa ni agallas,
porque no siento vértigo, ni límite, ni mareos,
te adoro porque ignoras cruelmente mis patadas suaves por debajo de la mesa,
porque eres cordial, afectuoso, tierno, cuando me duele la cabeza -nunca coincidimos-
porque eres muy frío, excesivamente amable, muy virgen y demasiado persona
como para casarte conmigo, la mala de esta historia que te quiere más que a nada,
te quiero porque no comprendes que no soy como una excepción ortográfica,
aparentemente complicada pero al fin y al cabo memorizable. No.
Sin embargo, te odio, te detesto, te maldigo,
Porque tus besos son un torrente de agua fría cuando tengo una sed enfermiza,
una manta que parece que haya sido creada sólo para adaptarse a mi cuerpo,
porque me tratas como si fuera la otra mitad de esa alma que no encuentras
entre tantos papeles, porque cuando te pierdo siento que muero por la boca,
te aborrezco más que nunca cuando me chillas,
sin delicadeza, cuando tengo miedo,
que siempre me querrás, que siempre seré tu amiga, cómplice, guía, antagonista, alumna, fantasma, esposa, puta, eterna musa de ojos claros
que no olvidas, que quieres que sea la reina de tu casa.

un artículo interesante

Maricón. Tortillera. Gay. Lesbiana. Más finamente (o más eufemísticamente), personas homosexuales.
Hoy en día hay pocas palabras más polémicas que éstas. Y el tema de los gays (qué es un gay, por qué un gay es gay, es normal/sano/moral ser gay, horribles etcéteras) se está machacando en los medios (y venga con los gays, los draks, las tetas operadas, qué morbo) y frivolizando, muy patéticamente, en nuestros partidos políticos.
Y a todos nos ha enganchado el tema. Que si el primo de mi amiga es gay, que si los gays son unas locas de la vida, que si qué más da tio o tia, que si hombre y mujer los creó.

Queridos lectores,
No soy moralista, ni doctora, ni gay, ni falta que hace. Pero entre tantas voces que chillan y lorean en contra o a favor de los gays, o en contra o a favor de las bodas de los gays (qué trivialidad, qué allanamiento de la intimidad y libertad individual), brillará con mi sombra de cabreada la tolerancia, desmoronando así la intolerancia de las recetas médicas y las declaraciones divinas de la Conferencia Episcopal.

Está más que claro que los gays han existido desde siempre, siempre, siempre. Lean a los clásicos. Miren muchos cuadros. Rebusquen en su propia conciencia, quizás transformada por los prejuicios y el tiempo. Y, especialmente, sumérjanse en el significado de la dignidad humana.
¿Quieren saber quiénes son los personajes que han negado o despreciado su existencia, la existencia de esas atracciones, emociones, corazones y piernas? El cristianismo -y el resto de las religiones tradicionales que se sepa- ha matizado, a lo largo de la historia, su visión de los gays: diablura, pecado, aberración, vergüenza, perversión, castigo.
Lo más blandito que han dicho ha sido algo así como "enfermos". Renglones torcidos de Dios. Errores de la naturaleza. Oh, oh, no olviden, queridos lectores, que el que siente compasión mira al otro desde arriba. Ayer mismo un amigo musulmán me decía que las lesbianas no existen, que directamente no existen.
Y los otros personajes, más en su linea, que joroban con sus teorías anti-gay son ciertos médicos que califican la homosexualidad de "patología".

Bien, la verdad es que es penoso que tengamos aún hoy que explicar estas cosas tan obvias: los gays son... gays, no mucho más, la verdad. Personas. Personas con bigote y pelos en las ingles, con ojos y miopía, con sentimientos, malicias, dudas y dolor de barriga, osea, igualitos a los curas, a los doctores y a los políticos. Que manda narices que la política tenga que meterse en estas cosas, tan personales.

¿Es que no saben estos predicadores que podemos vivir sin su salvación? ¿Es que no saben que no nos gusta que nos intenten incrustar su moralidad? ¿Es que no quieren entender que se puede tener una moralidad sin que sea la suya? ¿Es que no sabeis, defensores de la familia, que los gays no van a devorar a vuestros hijos? Por favor, a parte de los locos de atar españoles y de los asesinos españoles, ¿hay algún alma en España que no apoye a la familia, a su familia, a su tierna infancia y educación?

Queridos lectores, a veces me parece que a veces el partidos más equilibrado se convierte a ratos en increíble esperpento y antagónico espejo del radicalismo de los socialistas.
Hay que decir también que, según los propios gays (que realmente son los que tienen que opinar), la homosexualidad no es absoluta. Uno no es completamente Eva, ni completamente macho ibérico. Pero en realidad esta polémica está fuera de lugar. No me importa la descripción de gay, de mujer, de hombre, de plátano. Cogito ergo sum, esta es la única certeza, ¿no?
Así que hablemos de lo importante. Hablemos del Partido Popular y de la vergüenza que sentimos algunos populares. Hablemos de la manifestación del sábado, que haciendo uso de su libertad de expresión, algunas familias querían cortar y desgarrar la libertad de otras.

Hay varios partidos, digamos "respetables" (por número de afiliados) de izquierdas, pero de derechas... sólo está nuestro querido y, hasta el sábado, admirado PP.
¿Qué pasa, que una persona que está en contra de la negociación con ETA tiene que estar en contra del matrimonio homosexual?
¿Qué pasa, que una persona que está en contra del reparto a troche y moche de papeles ha de despreciar el matrimonio homosexual?
¿Qué pasa, que si yo soy gay tengo que hacerme del PSOE, cuyo líder, me avergüenza?

Peperos amigos, me estais poniendo a mí y a los gays contra una espada y una pared. Porque vuestro partido es el que lucha por la educación y por la libertad, por la unidad de España, entra tantas cosas, y, sin embargo, en temas morales (y que mania con que los gays tengan que ser morales o amorales, qué manía con evangelizar) no sois, repito, más que el antagónico espejo de la radicalidad de los socialistas.
¿Que yo me bese con mi amiga María tanto os molesta? ¿Os pervierte? ¿Os asusta? ¿Soy yo la enemiga de la familia, de la razón, de la bondad y del Dios en el que creen, incluso, algunos maricones, tortilleras, gays y lesbianas seguidores del Jesús que predicaba el amor?
Por favor, rectifiquen. No se trata de religión, ni de ciencia. Se trata de la ley de Mogli y su amigo el oso de "vive y deja vivir". Derechos humanos que se llaman, ¿les suena? Mi libertad acaba donde empieza la libertad de los demás, ¿les suena está frase de 3º de la ESO?
Háganme caso, que así no me cambiaré de acera, lo que haría muy a pesar. Y, queridos lectores, no me refiero a besar a mi amiga María, sino a mi compañero José Luis Zapatero.

¿Han visto alguna vez uno de esos cuadros que parecen un vómito, un rallajo de un niño pequeño o un boceto improvisado de un mal sueño? Sí, a algunos les molesta que a esto se le llame arte, pues no se puede comparar el valor de un monigote (supermoderno) con un buen retrato, original, detallado y realista. A algunos les molesta que se le llame matrimonio a lo que es una unión entre dos bigotes o pintalabios. Legalizando el matrimonio homosexual, ¿se rebaja la calidad de un matrimonio "como Dios manda"? ¿pierde acaso su valor sentimental, espiritual y eternizante? ¿Perjudica a alguien? Pregunto, sabiendo que una acuarela no es lo mismo que una persona y sin despreciar a ningún Picasso.

Sunday, October 23, 2005

recuerdos desde Irlanda.. impresionante!


recuerdos desde paises anónimos

Adri trabajando en el Mc donald's ... manda carallo!
recuerdos de adri y su amiguete david, creo, desde cork (muy republicanos ellos)
recuerdecitos de myriam y sus tacones desde cordoba
recuerdos de pau sssssssssssse pau desde praga
recuerdos de myriam y su amiguita majeta desde... Colonia

y recuerdos de Beni desde Viena que ya conduce!! guapo!

hace 2 semanitas

Con Blanquita de toda la vida y Ali la universitaria!! viva farmacia jaja

Hoy fue un mal dia

I'm not a perfect personThere's many things I wish I didn't doBut I continue learningI never meant to do those things to youAnd so I have to say before I goThat I just want you to knowI've found a reason for meTo change who I used to beA reason to start over newand the reason is youI'm sorry that I hurt youIt's something I must live with everydayAnd all the pain I put you throughI wish that I could take it all awayAnd be the one who catches all your tearsThat's why I need you to hearI've found a reason for meTo change who I used to beA reason to start over newand the reason is youand the reason is you and the reason is youand the reason is youI'm not a perfect personI never meant to do those things to youAnd so I have to say before I goThat I just want you to knowI've found a reason for meTo change who I used to beA reason to start over newand the reason is youI've found a reason to showA side of me you didn't knowA reason for all that I doAnd the reason is you



Hoy fue un mal dia... Una canción triste, un pensamiento prohibido, un castillo en el aire.

www.moderntimes.com










películas antiguas, y las bellezas

el hombre más "guapo" (por decir algo) de todos los tiempos!




los verdaderos dioses




que bonitooo


todos los adoramos, admitámoslo... sacan lo peor de nosotros

Happy Friends

Friday, October 14, 2005

La vaentura bukowskoviana bostoniana y la felicidad

erdem again in front of our "home". darling... YOU ARE GORGEOUS!!!!!!!!
with erdem in the lecture hall... my brother!!!
con Renato Chico EF International... ooh my god!
Halloween Dancing, with Evren
Emre, Mehmet, I, Erdem and Omer: my handsome turkish bodies


Berti and Mehmet (hall)

Y ahora... BOSTON





Ya era hora. Boston... ¿Qué fue Boston? Los que nos fuimos, los que se quedaron, nosotros lo sabemos, sólo a medias, porque el pasado no va a volver (obviamente).

He aquí la ciudad de Boston tres días depués de volverme (por cortesía de Luca)

Reencuentro Agosto 2004

El Retiro, el parque de los reencuentros...
Madrid, la ciudad de los reencuentros...

más de la france CUANTOS BESITOS!!

los nenitos y la inmensidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaddddddddddddddddddddd
con javi en la torre................................. extrañable
con Fernando y Johannes (en la última noche)
Gonzalo, yo, Javi y Pichón (la basílica de Lyon detrás)
la torre desde abajo

El poder de las latinas...

Recuerdos de la France. Vichy Julio 2004

con Mafalda en algún lugar oscuro...
Sacré Coeur de Paris
con Pablito Pichón Qué guapo es el chico jaja
bertita y javito en el tren de la alegría (dónde estaba Adri? Ah si, es verdad... SE HABÍA DORMIDO)
con isabelita mi madrileña favorita de todos los tiempos!
Esa manita... Jajaja De vuelta de Strasbourg


Aqui estamos todos en Fiesta Grande (un puf al·ladito de la Estación de Trenes Más Triste Del Mundo)

Wednesday, October 12, 2005

Todo el mundo adora a Marcos! (¿por qué será?)



esto lo he encontrado en casa de mis awelicos... recuerdos de un Julio atareado.
TQ Markiños!!

(dice P.Coelho-que me cae un poco mal- que cuando deseas algo con mucha fuerza todo el universo conspira para que se haga realidad ) si!!!

nuestro viaje a barcelona (4 fotos de grupo)







Mon amour





Estas fotos de Paris las he robado (creo) de la web de Ruben. Qué recuerdecitos!



PD: Adri te acuerdas de la taxista loca de la tour eiffel (la del perro maloliente...) ? jajaja

pokemon

http://www.cristianet.com/jesucristonet/ninos/anisat/pokemon.htm

os recomiendo mirar esto. Aki se expone la teoría de que los pokémon son satánicos. Copio solo el final del artículo...

CONCLUSIÓN
Evidentemente, este tipo de Animes tienen un patrón muy marcado de satanismo. Su contenido, lenguaje y simbología apuntan fundamentalmente a iniciar a los niños en el ocultismo. Muchas veces como padres no tomamos conciencia de lo letal que son estas historias y después nos preguntamos ¿Por qué será tan rebelde mi hijo?. Muchos niños pasan horas y horas frente al televisor y todo lo ven y oyen de el se va incorporando a sus mentes. La Biblia nos dice que debemos instruir al niño en el camino del Señor. Quizás lo que nos falta, es dedicarle tiempo a ellos y cambiar la violencia de esos Animes por el Amor a Cristo y su Palabra.

RECOMENDACIONES
Aconsejamos a los padres y pastores a que hablen con los niños que ven estos dibujos animados y les expliquen lo malo que es verlos. No prohíban que los vean sin darle la explicación correspondiente. Ellos mismos tienen que tomar la decisión de renunciar a ellos. Después de esto, minístrelos rompiendo todo tipo de ataduras y maldiciones en el nombre de Jesús.

LA BIBLIA dice en DEUTERONOMIO 7:26. Y no traerás cosa abominable a tu casa, que sea despreciable para que ustedes no sean destruidos.



-- libertad de expresión y tal y tal... pero majetes no nos estamos pasando un poco? a este paso las hamburguesas son símbolo de perversión

hasta los pokemon

aseré satanico

COPIADO DE EL CORREO GALLEGOPUBLICADO EN SU PAGINA WEB EL 23/10/02REDACCIÓN\SANTIAGO Nadie había sospechado hasta el momento del pegadizo ritmo ragatanga. Facilón, fresco y divertido triunfaba en medio mundo de la mano del grupo revelación del verano, las famosas Ketchup. Poco podían imaginar Lola, Pilar y Lucía Muñoz que entrarían a formar parte de la oscura lista de grupos acusados de difundir mensajes satánicos. Las hijas del Tomante comparten este "privilegio'' con nombres como Led Zepellin, Venom, Marylin Mason o Alice Cooper, bandas que se les parecen bien poco musicalmente hablando. El rumor de las supuestas intenciones ocultas en las letras del trío de cordobesas ha llevado a que diferentes colegios religiosos del norte de Honduras les hayan prohibido a sus alumnos escuchar la canción. Según informaba la prensa del país circulan por internet mensajes con interpretaciones satánicas de la letra de este tema musical. Se asegura que el título "Aserejé'' significa "A ser hereje''; que Diego, el gitano rastafari protagonista de la canción, es el diablo y que la frase "Diego tiene chulería'' significa "Lucifer era un ángel hermoso'' (sic). La encargada del Departamento Espiritual del Instituto María Auxiliadora de San Pedro Sula, sor Marta Fuentes, aseguraba que, en vez de prohibirles la canción, se ha aconsejado a las alumnas que la estudien para conocer su verdadero contenido. "Les he dicho que tomen conciencia crítica y que ellas por sí solas vayan descubriendo lo que vale la pena escuchar y qué canciones deben descartar'. Por su parte el asistente de Vida Espiritual del Instituto Departamental Evangélico, Rolando Sánchez, apuntó que, si la canción no tiene significado aparente, "es porque algo oculta. Lo mejor es no escuchar canciones de dudoso contenido e interpretación'' Desde la discográfica de las hermanas Muñoz le quitan hierro al asunto. Cristina Vázquez, ejecutiva de Sony Music (que distribuye la canción), comentaba que "es para reirse'' la versión sobre contenido "satánico'', que a su criterio proviene de personas "ociosas''.

homosexualidad y masturbación según la Iglesia Católica


no sé de qué me sorprendo...

deberían aprender de nuestro kerido libro de la selva "vive y deja vivir"

Religión




Por fa, visitad está web, es muy muy buena: www.esponjiforme.com (es de unos estudiantes de filosofía, y hay muchas cosas grasiosas) Aquí encontré estas cosillas tan interesantes

Religión

all you need is love


una calle de paris...


una calle de Paris... me recuerda todo aquello que no fui...
Besitos a Adri, Mafalda, Javito, los madrileños, Isa, etc etc etc

Sunday, September 25, 2005

les luthiers

Frases de Les Luthiers

1- El amor eterno dura aproximadamente 3 meses.

2- No te metas en el mundo de las drogas. Ya somos muchos y hay poca.

3- Todo tiempo pasado fue anterior.

4- Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.

5- El que nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer, desarrolle ambas condiciones.

6- Los honestos son inadaptados sociales.

7- El que quiere celeste, que mezcle azul y blanco.

8- Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado.

9- La esclavitud no se abolió, se cambio a 8 horas diarias.

10- Si la montaña viene hacia ti, ¡¡¡Corre que es un derrumbe!!!

11- Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

12- No soy un completo inútil. Por lo menos sirvo de mal ejemplo.

13- La droga te Buelve Bruto.

14- Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

15- Errar es humano. Pero echarle la culpa a otro es mas humano todavía.

16- El que nace pa'tamal, nunca ta' bien.

17- Lo importante no es saber, es tener el teléfono del que sabe,

19- Yo no sufro de locura. La disfruto a cada minuto.

20- Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.

21- El dinero no hace la felicidad. ¡¡¡La compra hecha!!!

22- Una mujer me arrastró a la bebida. Y nunca tuve la cortesía de darle las gracias.

23- Si tu novia perjudica tu estudio, deja el estudio y perjudica a tu novia.

24- La inteligencia me persigue... Pero yo soy más rápido.

25- Huye de las tentaciones... Despacio, para que puedan alcanzarte.

26- La verdad absoluta no existe; y esto es absolutamente cierto.

27- Hay un mundo mejor ¡pero es carísimo!!

28- Ningún tonto se queja de serlo. No les debe ir tan mal.

29- Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado.

30- La mujer que no tiene suerte con los hombres, no sabe la suerte que tiene.


31- No hay mujer fea, sino belleza rara.

32- La pereza es la madre de todos los vicios. Y como madre... hay que respetarla.

33- Si un pajarito te dice algo... debes estar loco pues los pájaros no hablan.

34- En cada madre hay una suegra en potencia.

35- Lo importante es el dinero, la salud va y viene.

36- Trabajar nunca mató a nadie... Pero, ¿¿¿para qué arriesgarse???

37- No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.

38- Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados.

39- El alcohol mata lentamente... No importa, no tengo prisa.

40- La confusión esta clarísima.

41 - Mátate estudiando y serás un cadáver culto.

42- Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse.

43- Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: "Tire" y "Empuje".

44- ¿¿Para qué tomar y manejar si puedes fumar y volar??

45- Dios mío, dame paciencia... ¡pero dámela YAAAA!!

46- De cada 10 personas que miran televisión, cinco son la mitad.

no por mucho madrugar, verás las vacas en camisón

hombre invisible busca mujer transparente para hacer lo nunca visto...

a caballo regalado... ¡gracias!

---------------------

MANUAL PRÁCTICO PARA ENTENDER EL ESPAÑOL DE LAS MUJERES: (chicos, tenedlo a mano!!)


NO= Si

SI= No

TAL VEZ= No


TU VERAS...= Como lo hagas te mato


LO SIENTO, PERO...= Lo volveré a hacer igual...


DECIDE TU= Pero haz lo que yo digo


ERES LIBRE DE HACER LO QUE QUIERAS= Ni se te ocurra hacerlo


HAZ LO QUE QUIERAS= Pero lo pagarás caro


NO, NO ESTOY ENFADADA= Porsupuesto q estoy encabr...... IMBECIL!


TE ESTAS DURMIENDO?= No te duermas


ESTA NOCHE ESTAS MUY CARIÑOSO= No tengo ganas de hacer el amor, pesado


NO ME MIRES DE ESA MANERA= Me encanta que me mires con esa cara de salido...


ESTOY GORDA?= Dime que estoy buenísima


APAGA LA LUZ= Tengo celulitis


QUIERO CAMBIAR ESTAS CORTINITAS= Y las alfombras, y la pintura, y los muebles...


ES QUE ESTA COCINA ES TAN PEQUEÑA...= Quiero una casa nueva


ME QUIERES?= Te voy a pedir algo...


QUE TANTO ME QUIERES?= Y cuesta mucho dinero


NECESITARIAMOS...= Yo quiero


TENEMOS QUE HABLAR= Necesito quejarme de algo


CREO QUE NO NOS COMUNICAMOS LO SUFICIENTE= Tienes que estar de acuerdo conmigo


MANUAL PRÁCTICO PARA ENTENDER EL ESPAÑOL DE LOS HOMBRES:



TENGO HAMBRE= Tengo hambre


TENGO SUEÑO= Tengo sueño


ESTOY CANSADO= Estoy cansado


HABLEMOS= Estoy tratando de impresionarte para que pienses que soy un hombre profundo y accedas a tener sexo conmigo


PARECES TENSA, TE DOY UN MASAJE?= Primero te meto mano, después quiero sexo contigo


ME CONCEDES ESTA PIEZA?= Quiero sexo contigo


TE GUSTARIA IR AL CINE?= Quiero sexo contigo


QUIERES CENAR CONMIGO HOY?= Quiero sexo contigo


TE PUEDO LLAMAR EL VIERNES?= Te voy a llevar a mi casa y quiero sexo contigo


TE QUIERES CASAR CONMIGO?= Quiero que sea ilegal para ti acostarte con otro hombre que no sea yo


(DE COMPRAS) SI, TE QUEDA MUY BIEN= Agarralo de una vez y vámonos ya de aqui!!


QUE BIEN TE QUEDA...= Que buena estas!


SI, TE QUEDA BIEN EL NUEVO CORTE DE PELO= Mierda... $30.000 a la basura!!


PERO CUAL ES EL PROBLEMA= No entiendo la tragedia...


QUE TE PASA?= Cual trauma psicologico autoinventado te afecta hoy?


ESTAS ENFADADA?= Me imagino que esta noche nada de sexo...


ESTOY ABURRIDO= Tenemos sexo?


YO TAMBIEN TE AMO= Ok? estas contenta? podemos empezar con el sexo ya??

--------------------------------------------------------------

Un sádico, un masoquista, un asesino, un necrófilo, un zoófilo y un piromaníaco están sentados en el jardín de un hospital psiquiátrico. Sin saber como ocupar su tiempo - y medio aburrido - el zoófilo dice: - "¿Y si violamos un gato?" A lo que el sádico rápidamente responde: - "¡Eso, eso, vamos a violar a un gato y después lo torturamos!" Inmediatamente el asesino se asocia con ellos y dice: - "¡Vamos a violar a un gato, torturarlo y después matarlo!" Se levanta el necrófilo y dice: - "¡Vamos a violar a un gato, torturarlo, matarlo y después lo violamos otra vez!" Y agrega el piromaníaco: - "¡Vamos a violar a un gato, torturarlo, matarlo, volver a violarlo otra vez y al final... prenderle fuego!" Se hace un repentino silencio, y todos miran al masoquista y le preguntan: - "¿Y tu ??? no vas a decir nada?" A lo que el masoquista dice: - "¡¡¡Miauuuuu!!!"

number faif

yo en casa de Anais (la artista es Bea)

number forr

Yo, Beita, Ali y Anais (la foto la hizo la aweli) Que chulada...

Saturday, September 24, 2005

number zri



la awela de anais es la ostia!!!! todos la amamos

eso si, a goofy*, en cuanto a accion y gracia innata, no hay quien le gane!!!

*goofy: perro de la awela de anais, tambien llamado "canelo" con su pelaje "canela". Se caracteriza por su inercia: un dia le pisé y ni se movió.

---> en la foto de la derecha, las tres marias

number chú


Yo tirada en el baño de Anais (se aprecia la ropa desordenada por detras)


culetes de Ali, Anais (inconfundible) y Berti

number huan



en esta (hay que decirlo, es así) salimos mal, mal, mal (excepto bea, ojazos)

las noches de salamandra

Conclusiones de la noche:
1. la "crema catalana" está más buena Y ES MÁS BARATA que el Baileys ...
2. los chicos que-se-van-a-liar-con-una-amiga-nuestra-catalanes son GUAPOS (aunque Ali no lo tenga muy clarito)
3. es ver una falda y... se vuelven locos/as
4. a la derecha de salamandra, mas peques; a la izquiera, más viejetes
5. es divertido dar vueltas y vueltas solo por dar vueltas y vueltas
6. o te das prisa o te quitan el podium , monopolizadoras!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

7. (y principal) a los tios les gusta ofrecerse para "llevarnos a casa" (sisisi... Ay Anais, estaba enamorado de ti)

bueno, ahora adjunto unas fotillos de antes de ir a la zona woody y salamandra

Saturday, September 17, 2005

berti en el barco


esta foto me la hizo andresito en el barco
jujuju que risa

mira que bonito



estoy en casa de mis abuelos en valencia, y esto es lo que me he encotrado en su ordenada

muy bien abu!!!

lo que hace el maquillaje...















para nada estoy en contra del maquillaje... esto algo anecdótico
y que fuerrrrrrte

parecidos razonables juas







VENDO UNA BICI muy chula

SERÁS HIJO DE... ZP!

fotos lisboa 7 (o 6 ya no m acuerdo)

en la terraza
deformaos xDDD
nosotros los portugueses (qué llevaria en esa bolsa berti, eh, anais, a parte de postales, carteles de baño, carteles de obra, ...? )
tipica calle bonita de sintra
superpatrioticos con la bandera detras
esta foto esta un poco oscura (mas que nada porque la hizo dani ;)
berti y lisboa
en el ascensor este tan famoso, y unas vistaspreciosas

lisboa 6 (joer k vicio)

los 4 amigos foreverrrrrrrr
bailando... y cantando xDDD
las dos compis en docas
dani, el puente y yo
fiesta en kremlin (anais, ruben, berti, dani y carlos tumbarrajeao)
otra vez en e metro (es k estaba muy currao)
en kremlin (despues de... ejem)

ftos de lisboa 5

melancolia (!! como no)
dani sexy boy.... mmm
sin comentarios (jujuju) caretos colocados
otra "subiendo" escaleras en el metro (a resaltar la cara de dani, fijaos)
en el metro ( no estamos locas, solo somos turistas)
en el aeropuerto de manises con ALI!!!!!! we love you ali

en la disco LUX con DELUXE (xoel lopez)

fotos de lisboa 4

aqui en la muralla chica (lo que esta está en lisboa)
en el castillo de harry potter (o jarri petas porque el humo/niebla que habia...)
al llegar a casa ... nuestras caras lo delatan todo
en geronimos. una monada
en el funicular los cuatro
mis amores
todos y... media car de mariola (esa no es mi cara, en serio, solo estaba haciendo el tonto)
Frágil: emi, berti y ruben


solo falta dani en esta pose de chicas! (era en el Frágil, donde se habia metido Dani??) aqui los pinki flowers apretujador (y feos)

Friday, September 16, 2005

fotos lisboa contianuacion (3?)

sí, lo confieso: no soy japonesa, como todos pensabais... soy de hawai, y a mucha honra! ;)
en esta foto cabe resaltar al hombre ese que se ve por ahi que no sabemos de dond sale...
en el ferry cruzando el Tajo: mariola, aseada, peinada, muy formal.... y yo: despeinada, loca.... es que donde hay calidad , hay calidad, chica
fijaos: anais, guapisima, mariola, inmejorable, dani, sexy y yo.... con una cara de mala ostia que no se de donde la e sacao xD
"timados visitantes"... nos lo dejaron claro incluso antes de entrar... que cracks!

fotos lisboa 2

muy guapos los 4 pero... atencion al alien detras nuestro... KE MIEDO!
esta foto la hizo dani (creo) iendo al aeropuerto... (l)
despedida....... mirad el puente al final k chulo!
oh que tierno!!!! bueno alguna guarrilla (BEA CONFIESA) DIJO: la postura de esta foto... no es al reves?? MALA, MAS QUE MALA!
esta foto ya es la monda... el ke la hizo era un cabron!!!
esta esta mucho mejor jijiji si no fuera porque anais vuelve a aparecer a medias ejem
bueno aqui ha que destacar.... mi careto horrible , y lo bien que han enfocado la cara de anais eh!
aqui se incorpora carlos, estabamos en una gasolinera
miralos que guapos! con emilio y ruben, os keremos!! (eso seria a las 8 de la mañana o asi no? despues de kremlin!!)
anais, dani y mari en la estacion de metro mas chuli

aqui estamos mari, yo, dani y anais en el castelo de s. jorge (creo)

FRANCAMENTE (ya sabeis...)







Francamente, sólo me apetecía dormir, y no me hice la dormida para provocarle, sino porque tenía sueño y quería forzarme a soñar.
Fue en ese intervalo de milagro entre la vigilia y el sueño cuando noté maravillosamente presente el fervor de su cuerpo y su olor: anís, sudor, azúcar calcinada, ventana abierta de estío, ducha cerrada. Si a este perfume le sumamos las descargas eléctricas de su cabello negro diabólicamente apenas engominado y las gotas de mi fluyo durmiéndose en nosotros unidos, habrá que decir que el ambiente era el de una noche de sexo.

Pero, como digo, yo pretendía dormir, y no porque estuviera agotada como he insinuado, sino porque tenía miedo físico a ser incluida en él, a ser fanáticamente penetrada, a que mis aventuras en Francia con Adriano no hubieran quebrado mi himen, a que mis lágrimas se resbalaran por los gemidos y el rostro del hombre que yo comenzaba a amar. Vergüenza me da ahora haber tenido tanta vergüenza.

Ahora, en la distancia del tiempo, de los acontecimientos y de nuestras emociones, no entiendo cómo no pude follármelo: él me prometía ir piano piano, me prometía no atajar, me prometía cenarme entera y no dejar un centímetro libre de mí de su lengua y vibración.
Pero yo desconfiaba, sólo porque era viejo y hermoso, sólo porque su acento me enloquecía, sólo porque el día anterior, llorando como un niño arrepentido, me había dicho que me amaba, aún no existiendo razón o idoneidad en ello.

Entonces ocurrió lo imprevisible, y quiero decirles que, aún hoy, recordándolo, tiemblo como una flor tenue.
Renato, imagino que desesperado por darme un placer que yo rechazaba por pudor e inexperiencia, me abrió las piernas, me dijo unas palabras que guarda celosamente mi subconsciente y me suplicó, me suplicó, me suplicó que abriera yo las piernas por mi propia voluntad.
(En aquel instante yo entendí que esas semanas que habíamos gastado juntos, paseando entre los rascacielos, besándonos en los trenes y restaurantes, buscándonos por las mañanas, compartiendo ropa y banalidades, habían desembocado en un amor incontenible: él me amaba, dispuesto a llorar, lo que para él era la muerte, y yo sólo podía quererle levemente. Pero ahora -de nuevo el ahora, el lejano y pesaroso ahora de lo irremediable- sé que le amé con todo mi ser, pero no pude dárselo, pues estaba asustada de mi intensidad y de todo lo relativo al par esperpéntico, fashion y desamparado que formábamos Renato y yo, perdidos en un Boston cruel y pardo. )

No pude abrir mis piernas, pensé: soy horrible. Pensé: no le quiero. Pensé: no estoy mojada. Pensé: tardaré mucho en correrme y me odiará. Pensé: ¿por qué me adora? Pensé: este tío esta chalado.
Y no pude abrir las piernas.

Renato no se rindió y me cinceló caricias imposibles (el famoso punto G existe). Finalmente, me separó a la fuerza esas piernas nevadas y, probablemente, sin depilar, y a continuación, con ganas y talento, me besó. Tuvo a penas veinte o treinta o sesenta segundos para besarme y (dios mío) morderme, entonces grité: ¡nou! ¡estop! Lo veía ahí escondido, cavando y rastreando, y me reía, y me iba deshaciendo, y me ponía a retemblar como un flan fundiéndose en los labios secos y rosas de un tío bueno, mi tío bueno particular, Renato Testa, verdugo, víctima y amor mío.

Por fin me dejó en paz, abatido, sin haber conseguido nada. Cómo quieres que te quiera en veinte segundos, me dijo Renato, enfadado y desconcertado, por qué no me dejas de una vez hacer lo que quiero hacer, me dijo, extrañado de que yo no quisiera disfrutar gratis.
Sin embargo yo, en mi mente, rugía de alegría, porque durante nada, veinte segundos, una eternidad, había gozado, en contra de mi estúpida voluntad, de esa boca que era más mía que suya, de esa boca perfecta, alineada e italianamente grave y melódica.

Esa boca me explicaba con ternura y devoción you are crazy, but ti voglio bene.
Por supuesto no se atrevía muy habitualmente a decirme I love you pues, según él, yo le miraba como si fuera un terrorista si osaba hablarme de amor.
Lo cierto es que yo creía que me tomaba el pelo y me divertía con sus típicas comedias: oh, por qué me tienes rrrrabia, pequeña, por qué me odias. Todo esto mientras nos besábamos.

.........................................................................................................................



Esa noche fue memorable. Aunque es probable que esa noche la perciba yo como gloriosa porque seguramente habré recopilado todos mis recuerdos y los habré reunido en esa noche, esa noche memorable. De haber echo fotos, las tendría en mi mesita de noche. Colección privada de iconografía erótica –o pornografía según para qué ojos-. Muestrario privado de filtros y trucos. Compilación íntima de posturas y cubanas y mordiscos.
Pero dudo mucho que se pueda hacer fotos de sentimientos, sollozos y demás detalles escabrosos de un amor, por aquel entonces, en construcción, y actualmente, disipado por kilómetros, minutos y otros rostros de otras personas ajenas a esa noche memorable.


Me dormí en la postura del feto ñoño y cansado, Renato se acopló a mi ovillo (muchas veces, cuando me sabía fingiendo que dormía, me susurraba teatralmente ¿quieres que hagamos un amor, pequeñita? Y recuerdo... aquel día tempestuoso internados en la sala de lectura. Me pasó una nota, después de haber discutido sobre alguna trivialidad: do you want to make oral sex with me? Y se sonreía espantosamente irresistible, cínico y travieso...), me moví incómoda, Renato abandonó sus manos en algún rincón redondeado de mi cuerpo, por ejemplo, el pecho, plantó también su mandíbula y su aliento en mi cuello, mis bucles habiendo sido ya debidamente apartados de la erizada y salivada nuca.
Me desperté definitivamente y quise, por fin, hacer mi primera mamada.

Se tumbó mirando el cielo de la litera, me coloqué encima como si fuera a montar un caballo, Renato se calentó rápido, o quizás nunca dejó de estar caliente, yo me esmeré en cada movimiento.

El aire estaba enrarecido: aún no se habían secado los gemidos de hace un rato. Me pareció por un momento que mi amor era un demonio demasiado sexy, y me besaba con tal arte que cada labio común nuestro era como una historia diferente.
Me dijo ¿estás segura? Y contesté, casi carcajeándome, nunca antes lo he hecho, Renato. Enséñame. Y me dijo, ya te iré diciendo.
Entonces, se abandonó, se alargó, se encogió, y volvió a su tamaño natural e ideal: estoy segura de que cualquier pintor lo habría contratado como modelo, porque estaba bellísimo así, expectante, dormido, desmantelado, conmovido, ausente y envuelto en la oscuridad del cielo de la litera que él ya no podía ver, porque tenía los ojos entornados.

Lo siguiente fue tal y como lo había previsto: me había informado minuciosamente, aterrada ante la típica turbación de quedarme en blanco y vaciar nuestra habitación de placer.
Lo agarré y me lo comí apresuradamente, como temiendo que explotara, y lo más divertido fue la misión de equilibrar lengua, labios, mano y corazón.
Me pareció que la ciudad se había apagado de repente y únicamente podía escuchar nuestra especie de unión. Renato muerto, yo viva, Renato, por una puta vez, quieto, y yo, en contra de mi costumbre, movida.
Me susurró para y paré, me preguntó ¿estás segura de que es la primera vez que lo haces? yo le contesté sí, cómo no voy a estar segura, y él me dijo no me mientas, no puede ser la primera vez que lo haces, yo me reí en mi interior y se me escapó un poco de risa al exterior y le dije, Renato, te lo prometo. No tuvo más remedio que creerme, porque en mi Renato, te lo prometo, iba incluido un Renato, no sabes cuánto te estoy queriendo, y creo que es por eso que el pobre no tuvo más remedio que creerme.


.........................................................................................................................


Un dicho italiano, precisamente, recita: los besos son como las cerezas, uno lleva a otro.

En nuestro caso, en un principio, eso no iba a poder ser.
Francamente, sólo me apetecía dormir, y no me hice la dormida para provocarle, sino porque tenía sueño y quería forzarme a soñar...

Renato estaba desnudo y debió pensar que lo justo sería que yo también me desnudara. Así que así, en un principio, íbamos a dormir, desnudos pero velados por esa fina sábana como de hotel y por nuestras piernas (las suyas, entonces me di cuenta, también a medio depilar).
Era delicioso dormitar con esa tensión de haber comenzado y no haber terminado, de haber confesado algunas cosas en ciertos momentos de límite, de saberle disgustado, perturbado, exasperado, agotado y, tal vez a su pesar, enamorado de alguien como yo, tan diminuta.

Adán era Renato, le roí la yugular y sabía a manzana, me di cuenta de que estábamos vestidos con pétalos secos, brincando en un edén blanco...

.........................................................................................................................


Me despertó un abrazo violento ventoseándome la cintura y noté que quería que fuera suya. Me elevó, nos colocamos en esa postura de Hollywood (esa en la que Ken posee a Barbie en la mesa de la cocina y ésta chilla Oh Kenny I’m so hot that I’m coming, I’m coming, I like it when you shake it like a gigoló, I’m your biiiiiiiiiittttcccchhhhhhhh ) y supe que no podía resistirme porque sentía mis brazos flojos y mi pelvis ávida de baile y mi cabeza vagando en una dimensión anónima. En esos intervalos de milagro entre el sueño y la vigilia mi corazón era una máquina que chirriaba a punto de morir.

Como no, nos besamos, a duras penas, despreocupadamente, ahora el olor a cerrado era aún más intenso. Renato, mientras yo dormía, se había puesto una camiseta blanca sin mangas. Había intuido que podría rasparme su torso mal rasurado.
Me senté en la almohada, me golpeé el cráneo con el cielo de la litera, todo se volvió negro, todo menos la luz de su mirada goteando directamente sobre toda yo. Mientras tanto abrí las piernas, por fin, sin que él me lo sugiriera.

Magia: no sólo la ciudad y las vistas de nuestro ventanal desaparecieron, sino que todo el mundo, para mi, fue eliminado por su sonrisa de divo. Todo oscuro. Absoluto, munífico. Todo nocturno. Todo convergía en él y en lo que yo sabía que iba a hacer conmigo. Todas las partes de mi cuerpo tiritaban de pánico y, al tiempo, querían recibir el ritmo.

Descubrí, acariciándole, dos cosas: una, que su piel era suave, dócil y como núbil y dos, que se había colocado los slips negros, pijos y ajustados, sin yo darme cuenta. Mientras yo dormía. Él hacía cosas mientras yo dormía.

.........................................................................................................................



Renato, que como ya he comentado era mi amigo, mi enemigo y mi esposo ilegal, haciendo uso de su piel suave y juvenil, de su labia lasciva, desarraigada y romántica y del poder de su cuerpo moldeado, me cogió casi literalmente y yo no sé qué pasó, qué ocurrió, cómo floté o cómo me fui o si me quedé allí.
Me estampó contra la pared, me abrazó y me volteó, me volvió a tocar, tentar, tantear y estuvimos así luchando un tiempo que fue un paraíso de gimnasia.
Me estampó contra la pared de tal modo que no pude evitar gimotear.

Abertura, matriz, vulva, ombligo, codos que se incrustan. Y la pared amortiguando con su fuerza mi potencia y convulsión. ¿Por qué de pronto la Tierra detonaba mi conciencia? El ruido era despótico y, a cada segundo, un pequeño silencio se dedicaba a separarnos... juntarnos... separarnos... juntarnos...

Nunca he gritado, ni suspirado tan fuerte como para llamarlo ruido: siempre, haciendo uso de la ya nombrada vergüenza mía, he silenciado mis instintos y mis palabras de cariño, como si tuviera miedo a parecer alguien normal y no ese alguien superior, recatado y elegante que pretendía, a veces, en brazos de algún mortal que no sabía de poesía.

Pero Renato me clavó a la pared, yo sentada, él inclinado, hicimos un nudo e, intentando desatarnos, hicimos el amor con ropa.

Pero Renato sabía a cerezas, y no pude evitar gritarlo, y fui consciente de que gritaba, me liberaba y decía versos y onomatopeyas que no podía frenar ni imaginar en otro contexto.
Y esos sonidos se me han olvidado, porque sólo existen cuando me convino con Renato, cuando mezclo nuestros cuerpos, porque sólo mi odiado y venerado amor y yo conocemos ese frenético lenguaje sacro.
Fue en ese intervalo de milagro entre la vigilia y el sueño cuando noté maravillosamente presente el fervor de su cuerpo y su olor y el hechizo que creábamos cuando nos juntábamos.
Mientras dormía yo me hizo algunas cosas que no recuerdo. Porque estoy segura de que Renato me hacía cosas, algo, se metía, me sonsacaba, me usaba y seducía, hipnotizaba, penetraba mientras yo dormía. Soñé que al final nos entendíamos.

(Nos odiábamos y amábamos a partes iguales: erramos, éramos un ying y un yang corrompidos por el ímpetu y las ganas de querernos, perdidos en la jungla de avenidas extranjeras, enclaustrados en una residencia donde estudiábamos gramática inglesa, política, economía y técnicas amatorias, curas para el alma de seres como nosotros. Nos odiábamos y amábamos a partes iguales. Cuánto duraría este cielo-infierno. Cuánto le amé, ustedes no lo entienden. No sabrán nunca emborracharse bravamente, como Renato y yo hicimos inconscientes, con cócteles explosivos.)

Y cuando desperté con un abrazo violento que sitiaba mi cintura intenté paralizar mi corazón y abandonarle. Desgraciadamente lo conseguí.

a las mujeres maltratadas

Gracias por insultarme cada mañana,
Gracias por exigirme la cena,
Gracias por violarme silenciosamente,
Gracias por partirme la boca
Y obligarme a no exigir respuestas.
Gracias por no darme las gracias,
Y recordarme que, por supuesto,
Los pantalones de hace cinco años no me caben.
Gracias por reprimirme,
y gracias por burlarte de mi sueldo, de mi pelo, de mi madre,
Gracias por irte de putas,
Gracias por rebajarme y mentir a tu familia,
Gracias por culpabilizarme.
Gracias, especialmente, por morirte,
Porque ahora, sabiendo la alegría que me produce tu ausencia absoluta,
Si llegas a tardar un día más, te mato con mis manos.
Lo que no te perdono nunca
Es que me pidieras que me casara contigo,
Con esos ojos de bueno,
Y que me dieras dos hijos preciosos
Que habrías abandonado si hubieras tenido más dinero.

tengo un piano

Tengo un piano al que le florecen uñas en las teclas,
Me pregunto por qué me rodeo de mutantes.
Tengo también una mente muy rizada
Que me mete en problemas demasiado íntimos.
El cura de mi colegio dice que me ama,
Los policías se prostituyen porque no tienen dinero,
Los hijos tienen padres, y los padres, perros.
Tengo un violín que me viola en la escalera,
He nacido en un barrio alegremente raro.
Y yo, como soy muy pequeña, me escondo
En las agujas a rebosar de cerveza.
Y me quedo quieta en las burbujas
No sea que me exploten en el ojo.
Me pregunto porqué mi casa es tan redonda,
Porqué el cielo llueve cuando estoy triste.
Justo cuando he matado a alguien,
En la tele hablan de los misterios de la Historia.
Justo cuando menos lo necesito,
Viene alguien a secarme las lágrimas.
Lo más bonito que tengo es una pierna,
La otra, su hermana, siempre esta enfadada.
Dice que me levanto siempre con el pie izquierdo,
Que para qué sirve ella.

me he leído...

Me he leído casi trescientos libros,
uso una colonia de vainilla,
tengo una mesa en la que hay un ordenador lento,
y del techo cuelga una lámpara.
Eso sí, no tengo helicóptero.
Tengo padres, pero no un club de fans.
He tenido tres novios, y una vez
una chica me pidió un beso.
Desgraciadamente, me han castigado varias veces,
y se me han muerto dos gatos.
Subir la cuesta después de clase es fatigante,
ir al cine me gusta aunque es muy caro.
Me gusta bailar y que me miren,
soy una exhibicionista.
Algunas noches no sé qué pasa,
pienso en el mundo, en mi vida, en el arte.
Escucho canciones que son de otra época,
aunque mi tocadiscos a veces, de pronto, no funciona.
Me gusta la adrenalina que me inunda
cuando dejo un chocolate en la puerta de mi hermano,
o cuando robo unos pendientes horrorosos sólo por divertirme.
Me gusta la fotografía,
sin embargo, comparto mi cámara con la gente que vive en mi casa.
Tengo cuatro primos, los he visto en foto y son muy guapos,
no los conozco en persona pero hay tiempo.
Toco un poco de piano, pero dejé los estudios
en tercero. Pesco peces del estanque. Es conveniente
decir que se me han roto ya cinco espejos.
Odio la tarta de chocolate.
Mi jardín está un poco revuelto, no lo cuido.
Eso sí, nunca se me ha muerto nadie,
aunque he perdido a algunos amigos.
Nunca me acabo una cerveza,
y vomito después de cada concierto.
Nunca he olvidado a ciertas personas,
y creo que algún día viajaré.
El problema es que me han atracado dos veces,
y que no me aceptaron en la agencia de modelos.
Nunca voy a misa, y soy desordenada.
Tengo momentos serenos y de movimiento,
el caos me atrae como me atrae el sexo,
una vez me operaron de vegetaciones.
He conocido a mis cuatro abuelos,
de pequeña bailaba ballet y pintaba cuadros.
Estoy confundida porque no sé lo que quiero,
a veces el desarraigo es demasiado agudo.
Es cierto que soy muy tranquila
y que exaspero al más osado,
ayer una me dijo: creo, sinceramente, que eres una zorra,
y yo le contesté: y tanto.
No sé que voy a hacer con mi existencia,
el año que viene ya voy a la universidad,
Ana no me habla, he suspendido inglés,
me he comprado una mini falda que me aprieta,
Ahora que lo pienso, soy feliz.

no tengo corazon

No tengo corazón, es cierto, se me ha perdido, me imagino que por entre las vísceras. El que tenía, el que ya no tengo, era redondo y blando, bastante rojo, y si le tocabas el ombligo se reía como una hiena medio loca. Lo que recuerdo de él con más cariño es su textura: a veces le salían membranas, y acariciarlo era como partir una mariposa por la mitad. De vez en cuando brotaban en su frente fechas, flechas y pestañas, y lo más divertido era vendarse los ojos y tratar de adivinar con las manos qué cosa nueva había nacido en su superficie. Cuánto lo hecho de menos. El hueco que ha dejado me lo han arrebatado las hormigas del lugar, y han construido un imperio de inercia, del cual yo ya soy socia, inevitablemente. Recuerdo que una vez el corazón que yo tenía, el que ya no tengo, se llenó de estiércol, fruta vieja, vino barato y bichos inocentemente venenosos. Lo confieso, no reaccioné y, ahora que lo pienso, tal vez sea este uno de los motivos por los que mi corazón se escapó de mí.

falsa terapia

nota: la idea la saqué de un relato llamado "fantasia de agosto2 del concurso de relatos de verano de www.larazon.es Me encantaron algunos...


Falsa terapia







Javier: Bueno, cuénteme. (Deja de toquetear los bártulos, y se sienta)

Belén: Pues por dónde empiezo.

Javier: Sólo deje que sus pensamientos vengan a mí. (Sonríe, confiado)

Belén: Bien, pero… Javier, digo, doctor González… ¿Cree que esto es una buena idea?

Javier: Que sí, sí, calle ya, deje que sus pensamientos fluyan, a ver qué pasa.

Belén: Yo creo que esto no está bien. Doctor… Yo creo que esto…

Javier: Vale, bien. Cuénteme. (Serio, expectante, no sabiendo qué esperar de lo siguiente)

Belén: Vale, pues… Siento una gran confusión. Paradigmática. Una sensación de irrealidad paradigmática, que lo inunda todo, que me abarca. Todo. Estoy en mi cuarto, sola, es de noche y, antes de dormir, pienso. (Busca su aprobación en los ojos del psicólogo)

Javier: ¿En qué piensa?

Belén: En la vida, en todo. Los pensamientos se suceden, se pisotean, paso de uno a otro sin sacar conclusiones.

Javier: Entiendo lo que quiere decir.

Belén: Soy feliz en el sentido de que no me ha sucedido ninguna desgracia. Estabilidad. Mi gente. Ya sabe.

Javier: Sí. Hábleme de su gente. Hábleme de cómo cree usted que esas relaciones la afectan, Belén.

Belén: Precisamente aquí está el problema, bueno, el misterio. Yo hace poco lo dejé con un hombre, ahora somos sólo amigos, no hay mucho que contar. Pero hace ya un año que lo dejé con otro, se llama Juan, ya le he hablado a usted de él.

Javier: Sí, sí.

Belén: Juan fue un amor muy intenso para mí. El contexto era inapropiado para una relación seria. Y sé que con él no podría funcionar. Pero, cómo decirlo, hay cariño, un cariño extremado, una especie de esperanza a reencontrarlo.

Javier: ¿Por qué? (Des-implicándose)

Belén: Es quizás sólo mi idea romántica de la historia, esa tragedia. El círculo perfecto, las ramificaciones de la vida. Me separo de él, y tal vez dentro de treinta años, volvemos a querernos.

Javier: Ya me ha hablado usted del círculo perfecto, del destino, de eso de que la vida da vueltas. Y, al final, nada sucede por casualidad.

Belén: Sí, lo aplico a casi todo.

Javier: Hábleme de Javier. (Por fin)

Belén: Eduardo. Quedamos en Eduardo.

Javier: Sí, perdona. Eduardo.

Belén: Pues es el actual.

Javier: ¿Y?

Belén: Joder. Es que esto es muy difícil.

Javier: Es que hay que sacarte las cosas con cucharilla. Íbamos muy bien. (Se desconcentra, sale de su papel)

Belén: Es que es duro, es muy raro, Javier, no sé si esto está bien.

Javier: Yo también estoy haciendo un esfuerzo. Estoy… escuchando tus inseguridades, estoy apunto de oír que ya no me quieres. No sé que harías tú, ¿eh?

Belén: (Silencio)… Pues Eduardo es el actual, mi pareja.

Javier: ¿Dónde lo conociste?

Belén: (Cara de “esta pregunta sobra”) Joder, en California, hace tres años. En un viaje organizado. Nos enamoramos, estuvimos seis meses enamorados, y luego parece que el amor se acabó.

Javier: ¿Discutíais mucho?

Belén: No, no. Casi nunca. Y eso no es sano.

Javier: Ya (escéptico)

Belén: Bueno, ahora, con el tiempo, veo que el amor no es que se acabara. Nos callábamos las cosas. De pronto, un día, explotó el mundo. Y explotamos nosotros.

Javier: Es verdad. Eso es verdad. Y, ¿ahora? ¿Qué sientes? (Con retintín) ¿Qué piensas de ese Eduardo?

Belén: ¿De verdad quieres que te responda?

Javier: Sí, estamos juntos en esto.

Belén: Yo lo quiero, lo aprecio. Es el hombre perfecto. Pero no sé. Es como si estuviera aún esperando el amor, fijándome por si acaso encuentro a otro en una esquina… Después de mucho tiempo sin saber el uno del otro, hemos vuelto a implicarnos. Pero… como que no es suficiente.

Javier: Joder, Belén.

Belén: Ya te lo he dicho. Esto no es una buena idea. ¿Por qué no hago yo de psicóloga y tú de paciente?

Javier: Belén, yo te quiero. Me dices cosas muy difíciles. Yo te quiero. La vida da muchas vueltas, tú lo has dicho.

Belén: No quiero agobiarme.

Javier: Sí, ya sé que no quieres dar nada por sentado, que no quieres atarte.

(Belén se incorpora y lo abraza)

Javier: Sé que así estás más tranquila. Sé que los sentimientos no se fuerzan. No se han de exigir.

(Belén busca su boca. Consigue sus besos. Murmura.)

Belén: Ni precisar. Por ahora, mi amor…

Javier: (sigue en sus pensamientos): Sé que todo esto es muy extraño. Todo lo que tiene que ver con el alma…es muy extraño… Ahora tú haces de psicóloga, y yo te hablo de ti, te vas a llamar Julia, te hablo de esas dudas de Julia que me van a obligar a abandonarla, a ella, a Julia.

ahora en serio

Ahora en serio. Es posible que te duela.
Tal vez llores, cuando yo ya me haya ido.
Pero qué quieres que le haga, que me apriete
El corazón hasta confeccionar farsas preciosas,
Que te dedique una canción que le robé a mi hermana.
No sé si te he amado. Como dicen los cobardes:
Amar es una palabra muy fuerte, muy fuerte. Casi exclusiva.
Te quiero porque contigo el negro universo
Es más pequeño que tus manos, y los frenos
Son algo inútil cuando se trata de volar. Luciérgana
Que rehílas en lo oscuro de mis piernas. Edificio
Que al fin te hundes por el placer destructivo.
Todo ha sido un poco más fácil contigo.
La cocina, el sábado, los niños, hacer la cama.
Pero no es suficiente, no me quieras, no quieras un porqué
Serio y preciso: la pasión es temporal y caprichosa,
Y, sinceramente, dudo que estés dispuesto a que yo te bese
Sólo cuando a mi me dé la gana.
No me quitas libertad pero me siento mejor si lo dejamos.
Tengo que irme a una isla urgentemente,
Y entre san franciscos descubrirme. Viajar es caro.
Me iré mañana, y vuelvo el lunes. No te preocupes,
Si tú quieres, quedaremos y todo seguirá caminando,
suave y raro, poca cosa cambiará en el mundo.
Ya el sol no irradiará su cáncer sobre los dos rostros pegados,
Ni te llamaré desesperada desde la estación de trenes.
Pero te contaré mis cosas, mis tonterías, te querré como a un hermano.
Nunca no te robaré canciones. Tú, si me necesitas,
Me escribes poemas, o marcas mi número que es muy fácil,
Seis cero cinco cuatro etcétera, o me consultas los asuntos de Estado,
Que yo por las tardes no hago nada, como mucho, cagarme en el gobierno,
Por lo del agua, pero ya sabes que no es nada personal, amor mío.

evita es preciosa

Evita es preciosa, una maravilla de mujer, cuando la beso y la estrecho entre mis brazos de monstruo sensiblero le crujen las costillas y los dos nos partimos de risa, qué suerte fue encontrarla en aquel guateque, hace ya casi veinte años, ay papito qué lindo es gastar la vida contigo, me dice, y da gusto mirar ahora a los críos, la felicidad a uno se le embute por donde menos imagina, el azar es así, Eva, qué cielo ardoroso. Estas son las cosas que me rondan la cabeza casi todos los días, soy un hombre positivo, después del trabajo sudoroso me agrada pensar en mi hogar rojizo, allí me espera con su compresión y con su liguero Evita, mi esposa, la rubia inmutable, y mi hija Marta que acaba de perder la virginidad con un impresentable, lo sé, lo sé, el muy hijo de perra, y Juan, qué tierno, aún no dijo sus primeritas palabras. Ya llego, al fin, el aeropuerto de noche es una pena, esos pobretones de chaquetillas roídas y embarradas, esas madres tan tristonas y andinas, esos hombres de negocios que reflejan mi cara casi bruta y abatida por las jornadas, ¿acaso no es un cementerio de alas rotas? Se adelantó el vuelo y no avisé, qué bochorno de ciudad, Jesucristo, ¿ya los niños estarán durmiendo? Qué pregunta, Marta al teléfono, como siempre, por eso comunica, ¿estará Evita, guapa, mi sol, cansada? Tal vez lloren de alegría al verme, aún me queda una hora de tren, igual me dice eso de cómo me gusta que me sorprendas, mi osito, es que me derrito sólo de pensarlo, cuántos matrimonios mantienen este destello, cuántos, ah tendré que comentar cuánto antes lo de la mudanza, el dinero, ya sé que siempre es el dinero, pero lo importante es el amor que aún fluye en esta familia imperfecta pero idónea para mi y para Juan el pequeño, ¿cuál será su primerita palabra?, para Marta, es una joven realmente carismática, los trae de calle a los muy huevones, tan lista, y para Eva, Eva, mi amor, tú eres el pilar, el motor, el premio, la gracia. Ya entro, familia, ya estoy aquí, qué oscuro, huele a dulce, habrán estado haciendo bizcocho, merengue, quién sabe, es viernes, dos de la madrugada Tenerife, siete de la noche Nueva York, dios mío, qué cansancio y qué ganitas de besar a mis dragoncitos, ¿esos murmullos?, subo, Marta está dormida, se le cae la baba, es la visión más delicada y divertida que se me ofrece desde hace mucho tiempo, Juan, vamos, la puertita rosa, sí, es aquí, cuelgan unas letras jota, u, a, ene, y unos elefantes de circo, huele a toallitas, aquí está Juanito. Sus ojos como platos, hola Juan, hace un mes que no te veo, mi amor, cómo estás, te trataron bien, Juan va a decir algo, ¿es esta la sorpresa, Eva, que el pequeño ya habló un poquito?, venga, di algo, mi lucero. Papá. ¡Dijo papá! Lloro de orgullo, ¡dijo papá! Nani. Dani. Daniel. ¿Daniel? ¿Cómo que Daniel? Papi. Dice papi. ¿Quién es ese cabrón, quién es ese Daniel? ¿Quién es ese papi que no soy yo, Juan? Lloro con más gana que nunca, así pasa un rato, el dolor es muy extraño, Eva, dónde estás, el mundo es demasiado grande, por qué nuestro cuarto, nuestro nido minimalista, está vacío, hace ya una hora que tendrías que haber vuelto de tu turno mal pagado, el niño dijo papi, Eva, y también dijo Daniel, Evita, dónde te metiste. Me asomo a la ventana, Martita ronca en la habitación de al lado, a Juan le han crecido los ojos, no se duerme, sólo tose de vez en cuando, yo lloro por todo, por nada, porque me duele no entender nada de esta historia, tan bonita anteriormente y, de repente, se enciende una luz verdosa en la casa del vecino, el pobre viudo desgraciado, recuerdo que antes era mucho más amable, y su mujer, María Teresa, era fantástica y pichona, no, se levantan dos, ¡dos! Por el amor de Dios, esa mujer nocturna, no puede ser Eva, no puede ser Eva, nunca fue tan atractiva, no puede ser Eva.

mira que la mente humana es retorcida

Mira que la mente humana es retorcida:
a veces quiero, mientras te abrazo tiernamente,
estrangularte; otras, sólo quiero ganarte
y robarte y colonizar un trocito dulce de tu corazón,
es decir, amarte a medias.
Lo que es la crueldad improvisada,
hay que ver lo que es la mente onírica y sagrada:
Fíjate que mientras nos besábamos,
Es seguro que tú lo sentiste,
Yo no disfrutaba el beso,
Tú debes de haberte dado cuenta, la saliva
Sabía a simple saliva.
Miraba como una perra a tu mejor amigo,
Aunque hay que decir que él me correspondía,
Si bien más cándido.
Mira que soy retorcida, soy de pronto animal bárbaro:
Quise pegarme un tiro después de matarte,
Pero ya no quedaban: gasté todo en decorar
De negro y rojo el pecho de tu amigo,
Quién le mandó ser tan sexy.

no sé cómo voy a decirte

No sé cómo voy a decirte
(justo hoy, que Jorge ha muerto;
pero tendrás que perdonarme este detalle grotesco,
me marcho y todo ha de quedar dicho)
que me marcho, Ernesto, me marcho:
sí, te quiero como antes, bueno, ahora
no me sale así, espontáneo, besarte
o comértela, da igual, el caso es que me voy.
Sé que no me amas, y menos mal,
Sino qué dilema: matarte o suicidarme. Es broma.
Ernesto, aún quiero cantar Jaime Urrutia contigo,
Como siempre, estudiar Física, marcharnos
Y volver de vez en cuando. Pero no
Como antes. No sé como decirte,
Bueno, si me conoces ya lo sabes,
Que mi corazón desea otro jardín, y no tan cuadrado.
Quizás vuelva con Francisquito,
O tal vez pase unos años trabajando, puteando,
Cumpliendo mis sueños más oficiales.
Luego quizás vuelva con Francisquito,
Que es lo que yo quiero no sé si testadura o cierta.
No sé cómo voy a decirte
Que te aprecio, Ernesto, siempre recordaré
Los crímenes que cometimos juntos.
En ti viven detalles que no me convencen,
Como esa manía tuya de ponerte serio,
o de pegarme. Es broma.
Estoy confundida, sé que siempre recordaré
A Laura, a Rodrigo, eternamente blanco.
Por eso me pregunto si lo de Francisquito
Es un capricho. ¿Tú qué opinas?
Ahora que voy a abandonarte,
Diría como a un perro, pero la perra soy yo,
Qué coño, no, fui sincera y tú lo sabes,
Podrás viajar más sin preocuparte de esos celos
Que, lo siento, nunca tuve. Ernesto, Ernesto, Ernesto.
Eres un tipo raro, eso es cierto, pero yo te quiero.
No como antes. O sí, sólo Dios acierta a escudriñarme.
Por eso te propongo que nos llamemos
Como mínimo una vez al año, Navidad es lo más correcto,
Yo voto porque no seamos hipócritas
Y nos marchemos ya, sé que lo estás deseando.
Tú con Ruth, hijo de puta,
Ella tiene aún algo de amiga, y lo ha confesado todo,
No como tú, y yo con Francisquito,
No Martínez, el de los ultramarinos,
Sino López Ferreiro, nacido en Villa María, Pontevedra, tu padre.

fumo puros

Fumo puros, dos por noche, y escribo lo justo
Para no morir de explosión interna.
Últimamente el humo se me embute en los ojos,
Y no escribo porque no me dan dinero.
Se me acabaron las historias felices,
Se me murió la salud y esa gracia que yo tenía
para bailar en la plaza del pueblo vecino, esos envidiosos.
Me despierto junto a un hombre
Que dicen que es mi marido.
No sé si me mienten, ¿por qué entonces ese gordo
No me cogió fuerte la mano cuando me dolía la rodilla?
Cuando bebo, muy de vez en cuando, lo juro,
Se me aparece un chico de no llega a la treintena.
Sé que es un amor que tuve, lo sé por el olor que desprende
Su cadera. Siempre me persigue ese espíritu,
Como si fuera la espina más peluda de una delicada rosa.
Lo sé porque cuando no bebo, en esas reuniones
De alcohólicos anónimos, una que nos escucha y aconseja
Ha descubierto en mi cerebro un tatuaje de un corazón roto.
Es muy duro que mis hijos me comenten, soñadores,
Lo famosa que yo podría haber sido,
Si no llega a ser por esas putas circunstancias y errores negros.
Es aún peor despertarse con un hombre
Con el cual tengo un pacto de sexo correcto
Que no habla mi idioma, que se cansa de abrir las ventanas
Y que es alérgico a las sonrisas. Admito que mi sonrisa
Es amarilla, pero él huele a mujer y no me quejo.
Admito que ya no tengo talento, pero tengo derecho
A hacer alguna tontería.
El problema es que cuando bebo, muy de vez en cuando, lo juro,
Pienso en Luis, en Carlos, en Juan, en Santiago.
Entonces me pongo a fumar, y lo daría todo por ser un caballo
Y no tener que seguir eligiendo pudrirme.

Fotos lisboa 1 AHORA SI (lolitas)



ahora si que si!!! empezamos con nuestros caretos... berti arriba y anais abajo haciendo de lolitas

Fotos lisboa 1

a ver si peudo meterlas... es que mira k soy torpe

publicidad asi como quien no quiere la cosa

hola enanos radiactivos,
ya que estamos, pongo aqui la web de mi casita rural...!!! (bueno mas que mia de mis padres juju) Espero que os guste y que vengais... eso si, nada de descuentos!! y por ser mis amigos, encima os cobro el doble, pringaos!

www.casaelsomni.com

Lo siento por ti Alejandro... POESIA VANGUARDISTA!

Sintiéndolo mucho por rebeldes del tipo Alejandro... pongo aquí los poemas contemporaneos mas bellos e impactantes que podais leer...

1.´Ángel González: dato biográfico

Cuando estoy en Madrid,
Las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio,
lugar hacia el que
-por oscuras razones,
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la República
Y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?,
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso a casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
-pero de corazón, sinceramente-,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que –lamento decirlo-
hablan poco a favor de esos ortópteros.



2. Luis alberto de Cuenca: la malcasada (el mejorrrrrrrrr)

Me dices que Juan Luis no te comprende,
que sólo piensa en sus computadoras
y que no te hace caso por las noches.
Me dices que tus hijos no te sirven,
que sólo dan problemas, que se aburren
de todo y que estás harta de aguantarlos.
Me dices que tus padres están viejos,
que se han vuelto tacaños y egoístas
y ya no eres su reina como antes.
Me dices que has cumprido los cuarenta
y que no es fácil empezar de nuevo,
que los únicos hombres con que tratas
son colegas de Juan en IBMy
no te gustan los ejecutivos.
Y yo, qué es lo que pinto en esta historia?
Qué quieres que haga yo? Que mate a alguien?
Que dê un golpe de estado libertario?
Te quise como un loco. No lo niego.
Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo
era una reluciente madrugada
que no quisiste compartir conmigo.
La nostalgia es un burdo pasatiempo.V
uelve a ser la que fuiste.
Ve a un gimnasio,p
íntate más, alisa tus arrugas
y ponte ropa sexy, no seas tonta,
que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,
y tus hijos se van a un campamento,
y tus padres se mueren.


3. Luis Garcia Montero: life vest under your seat

Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattancon
la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientoskilómetros,
te dijeque nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattam,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.


4. Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana


Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma ycon todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando mepongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en lacomida o en el trabajo diario, o en las diversionesque no tienes, me pongo a odiarte sordamente, conla mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos ysiento que estás hecha para mí, que de algún modome lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manosme convencen de ello, y que no hay otro lugar endonde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tucuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, ylos dos desaparecemos un instante, nos metemosen la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengohambre o sueño.Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.Y hay días también, hay horas, en que note conozco, en que me eres ajena como la mujerde otro, Me preocupan los hombres, me preocupoyo, me distraen mis penas. Es probable que no pienseen ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quiénpodría quererte menos que yo amor mío?



Nota: bueno, por hoy ya me cansé. ya iré poniendo más.... podeis miraros el libro de cátedra: poesia para los que leen prosa, de miguel munárriz
realmente buenisimo....

Casa de Ricitos de Oro



Hola panda Goofy,
Este es un blog de prueba... Ya sabeis que yo con esto de las tecnologías no me aclaro mucho... (bueno, Dani, ESTO ya es un avance)
Aquí quiero que pongais vuestras tonterías; yo pondré las mías. Y poco a poco me iré aclarando y ya cambiaremos de blog para hacer uno más elegante y posh como diría Mariola...
De momento, dejad vuestros artículos y cosas así.
Nota: Anais, no vale dejar fotos desnuda. Eso solo lo puedo hacer yo que para eso soy la jefa